Lima, 10 mayo.- La campaña presidencial en Perú entró este fin de semana en una fase de máxima tensión política con la derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez iniciando sus actividades rumbo a la segunda vuelta electoral, mientras el ultraderechista Rafael López Aliaga intensificó sus denuncias de supuesto fraude sin presentar pruebas y lanzó amenazas contra las autoridades electorales.

Con el 99,5 % de las actas escrutadas, Fujimori lidera los resultados con el 17,17 % de los votos válidos y ya tiene asegurado su pase a la segunda vuelta prevista para el 7 de junio. La disputa por el segundo lugar continúa extremadamente cerrada entre Sánchez, candidato de Juntos por el Perú, con el 11,99 %, y López Aliaga, líder de Renovación Popular, con el 11,91 %, separados por apenas unos 15.000 votos.

Mientras Fujimori y Sánchez encabezaban actividades políticas en distintos sectores de Lima aprovechando las celebraciones por el Día de la Madre, López Aliaga realizó otro mitin en la capital para exigir una auditoría internacional de las elecciones y la realización de comicios complementarios en Lima, argumentando presuntas irregularidades logísticas durante la jornada electoral del 12 de abril.

El dirigente ultraconservador sostiene que los retrasos en la apertura de centros de votación en Lima, considerada su principal bastión electoral, afectaron deliberadamente su resultado. Sin embargo, organismos de observación electoral como Asociación Transparencia concluyeron que esas incidencias no modificaron el desenlace de la votación.

La tensión aumentó luego de que López Aliaga amenazara públicamente al presidente del Jurado Nacional de Elecciones, Roberto Burneo, advirtiéndole que podría terminar en prisión si proclama oficialmente los resultados sin aceptar su petición de nuevas elecciones en Lima.

“Señor Burneo, está en sus manos el destino del Perú”, declaró López Aliaga durante su intervención, en una escalada verbal que se suma a otras amenazas previas dirigidas contra las autoridades electorales.

Por su parte, Roberto Sánchez encabezó un acto político en Huaycán, donde pidió respeto al voto del “Perú profundo” y alertó sobre un posible clima de caos impulsado por sectores que no aceptarían los resultados oficiales.

El candidato izquierdista, cercano al expresidente Pedro Castillo, anunció además conversaciones con fuerzas de centro e izquierda para conformar una “coalición patriótica y popular” de cara a la segunda vuelta.

Mientras tanto, Keiko Fujimori realizó actividades en el distrito limeño de San Juan de Lurigancho, el más poblado del país, donde evitó referirse directamente a las denuncias de fraude promovidas por López Aliaga, quien en los últimos días la ha criticado públicamente por no respaldar su narrativa.

La líder de Fuerza Popular, hija del expresidente Alberto Fujimori, centró su discurso en la situación económica y social del país, asegurando que Perú vive “un Estado en total abandono” pese a contar con mayores recursos que en décadas anteriores.

La polarización política y la estrecha diferencia entre los candidatos mantienen en vilo al país sudamericano, mientras el organismo electoral continúa revisando las últimas actas pendientes antes de proclamar oficialmente los resultados definitivos de la primera vuelta.

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