Washington, 27 mar.- La capital estadounidense vuelve a llenarse de turistas, estudiantes y residentes que acuden a contemplar la esperada floración de los cerezos, uno de los eventos más emblemáticos de la ciudad, que este año se ha adelantado ligeramente en medio de las celebraciones por el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos.
Miles de visitantes recorren la Explanada Nacional y la Tidal Basin, donde se concentra la mayor parte del espectáculo natural, caracterizado por los tonos rosados y blancos que transforman el paisaje durante unos pocos días cada primavera.
“Esto es parte de la cultura de Washington, la primavera aquí es hermosa y para nosotros es la mejor temporada del año”, comentó María José Hernández, profesora de guardería, mientras acompañaba a un grupo de niños en una excursión para observar los árboles en flor.
Una tradición centenaria
El origen de esta tradición se remonta a 1912, cuando el entonces alcalde de Tokio, Yukio Ozaki, regaló 3.000 cerezos a Washington como símbolo de amistad entre Japón y Estados Unidos.
Más de un siglo después, ese vínculo sigue vigente. En octubre pasado, la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, anunció la donación de otros 250 árboles como parte de las celebraciones del 250 aniversario estadounidense.
Algunos residentes aseguran notar cambios en el paisaje. “Se ven más árboles en lugares donde antes no había”, señaló Hernández, destacando la expansión de estos espacios florales en la ciudad.
Floración adelantada tras un invierno extremo
El fenómeno natural ha sorprendido este año al adelantarse tres días respecto a lo previsto por las autoridades. El pico de floración —cuando cerca del 70% de las flores están abiertas— coincidió con un brusco cambio climático tras uno de los inviernos más fríos en décadas en la costa este del país.
En pocas semanas, las temperaturas pasaron de intensas heladas a máximas cercanas a los 30 grados, acelerando el desarrollo de los botones florales y provocando la explosión de pétalos a finales de marzo.
Visitantes como Annalynn Dietzel, llegada desde Misuri, celebran haber coincidido con el momento exacto. “Planeamos este viaje con la duda de si veríamos la floración, pero al final ha sido la guinda del pastel”, afirmó.
El legado de “Stumpy” sigue vivo
Entre las historias más curiosas de esta temporada destaca el regreso simbólico de “Stumpy”, uno de los árboles más populares de la ciudad en redes sociales. Aunque fue talado en 2024 durante obras de restauración que implicaron la retirada de cientos de árboles, expertos lograron clonar su material vegetal.
Este año, los primeros “descendientes” de Stumpy han florecido en un área restringida, y no se descarta que algunos sean replantados en el futuro alrededor del Tidal Basin.
Mientras tanto, el circuito que rodea la cuenca vuelve a llenarse de visitantes que caminan entre multitudes, sesiones fotográficas y picnics improvisados, conscientes de que el espectáculo es efímero.
“Esto solo pasa una vez al año, es una oportunidad que no nos podemos perder”, resumió Claudia Richardson, visitante desde Ohio, mientras recorría la zona entre flores que podrían desaparecer en cuestión de días con una lluvia o un fuerte viento.





