San francisco, 24 de septiembre.- La inteligencia artificial está permitiendo dar saltos cualitativos en el ámbito de la biología computacional y la genómica. Hasta la fecha, los grandes modelos de lenguaje (LLM) han ejercido principalmente el rol de herramientas sofisticadas que ejecutan tareas programadas, siguen las peticiones elaboradas por los investigadores a través de guiones bioinformáticos y también analizan conjuntos de datos estructurados por la mano humana.
Sin embargo, un equipo de investigadores de Anthropic, en San Francisco, ha anunciado que estas herramientas han dado el salto desde la simple ejecución técnica para dar paso a la resolución autónoma de enigmas biológicos. Según sus datos, que no han publicado a través de una publicación científica con revisión por pares, sino en un preprint, su modelo Claude ha descubierto un nuevo sistema enzimático cuyas propiedades recuerdan a las de CRISPR, el llamado ‘corta-pega’ genético que se utiliza para la edición del genoma. El sistema enzimático se ha descubierto en el ADN de bacteriófagos, un tipo de virus que infecta a bacterias.
«Aún no entendemos qué hace este sistema, pero solo un puñado de sistemas conocidos comparten sus características, y todos ellos son capaces de cortar, copiar y pegar ADN», ha señalado la compañía en sus redes. «Históricamente, el descubrimiento de tales sistemas programables ha ayudado a revolucionar la medicina. El CRISPR, por ejemplo, es ahora la base de los medicamentos genéticos. Pero hará falta mucho más trabajo para aprender qué hace este sistema y si puede tener un uso similar», ha añadido.
Según explican, este es el primer resultado de una estrategia que la compañía inició en la primavera de 2026 con el objetivo «de explorar y acelerar la investigación fundamental en biología».
«Hoy compartimos los resultados preliminares de uno de nuestros primeros programas de investigación, en el que Claude descubrió de forma autónoma un sistema enzimático novedoso asociado a una serie de secuencias de ADN repetidas, un patrón que recuerda a CRISPR», señala la compañía en un comunicado.
El sistema que ha descubierto Claude, según los detalles que ha compartido Anthropic, se basa en una transcriptasa inversa (RT), una enzima que copia ARN en ADN. Aunque esta estructura, que se ha identificado en un bacteriófago, ya se había identificado previamente en estudios previos, la IA «parece haber sido la primera en advertir las características distintivas del sistema: una matriz asociada de secuencias de ADN no codificante y una proteína accesoria adicional de función desconocida», indica la empresa, quien añade que las instrucciones que se pidieron al modelo de IA fueron muy genéricas para buscar nuevos ejemplos de transcriptasas inversas que pudieran ser interesantes en una enorme base de datos de secuencias de ADN.
El modelo desplegó 950 agentes que tras 21 horas de búsqueda encontró un hilo del que tirar: un patrón repetitivo de secuencias de ADN que aparece junto al gen de una transcriptasa inversa de aspecto extraño.
«Tras un análisis y pruebas adicionales en nuestro laboratorio, identificamos que este patrón correspondía a un sistema enzimático presente en bacteriófagos —y que hasta entonces no había sido caracterizado— al que denominamos transcriptasas inversas asociadas a matrices (ART, por sus siglas en inglés», señala la compañía en el citado comunicado.
«Seguimos trabajando para comprender la función principal de las ART. No obstante, consideramos importante compartir estos hallazgos de manera temprana, tanto para demostrar las capacidades de Claude como para ofrecer a la comunidad en general una visión de aquello en lo que estamos trabajando», añade, citando el preprint en el que publican los detalles del hallazgo.
Para Bernardo Rodríguez, líder del grupo de Biología Computacional del Centro de Regulación Genómica de Barcelona (CRG) todavía es pronto para conocer el alcance y si esta estructura identificada puede convertirse en una herramienta similar a las tijeras moleculares CRISPR. «La IA ha permitido identificar la secuencia. A partir de ahí habría que llevar a cabo toda la parte experimental para saber, desde el punto de vista molecular, cómo funciona y cuál es su función», aclara.








