Ottawa, 12 agosto.- Más de 29.000 canadienses han respaldado una petición que solicita al Gobierno del primer ministro Mark Carney declarar persona non grata al embajador de Estados Unidos en Canadá, Pete Hoekstra, y exigir su salida del país.

La iniciativa, promovida por una mujer de Calgary, será presentada este otoño ante la Cámara de los Comunes por la líder del Partido Verde, Elizabeth May. El documento sostiene que Hoekstra ha realizado declaraciones que deterioran la relación entre Canadá y Estados Unidos y que ha intervenido en debates políticos internos canadienses de una forma que, según los impulsores de la petición, resulta incompatible con las normas de conducta diplomática.

La petición también reclama que el Gobierno liberal encargue a un comité parlamentario examinar la posible injerencia diplomática estadounidense en los asuntos internos de Canadá.

Las declaraciones de Hoekstra provocan críticas

La controversia en torno al embajador se intensificó después de que Hoekstra afirmara que una eventual anexión de Canadá a Estados Unidos podría convertirse en un asunto relevante dentro de las conversaciones entre Carney y el presidente estadounidense, Donald Trump.

Trump ha insistido en distintas ocasiones en que Canadá podría convertirse en el estado número 51 de Estados Unidos y ha vinculado esa posibilidad con la eliminación de las barreras comerciales y los aranceles estadounidenses impuestos a productos canadienses.

Hoekstra llegó anteriormente a describir las declaraciones de Trump sobre Canadá como una posible “expresión de cariño”, comentario que generó críticas entre sectores de la opinión pública canadiense.

En septiembre de 2025, durante un evento organizado por la Cámara de Comercio de Halifax, el embajador también expresó su decepción con el Canadá que encontró a su llegada y cuestionó la falta de ciudadanos que, a su juicio, demostraran suficiente entusiasmo por la relación entre ambos países.

Cuando fue preguntado sobre la frustración existente entre los canadienses por el trato recibido de Estados Unidos, su principal socio comercial y aliado, Hoekstra respondió que no entendía esa reacción y argumentó que Washington está aplicando aranceles a numerosos países.

También cuestionan su postura sobre el alcohol estadounidense

Las declaraciones del embajador volvieron a generar polémica en mayo, cuando calificó de “totalmente injustas” las restricciones impuestas por algunas provincias canadienses a la venta de bebidas alcohólicas fabricadas en Estados Unidos.

Hoekstra también manifestó entonces que no comprendía el malestar de los canadienses frente a los aranceles impulsados por Trump.

Los comentarios se producen en un momento especialmente delicado para las relaciones bilaterales, marcado por las amenazas de Trump sobre la posible incorporación de Canadá a Estados Unidos y por las tensiones comerciales entre los dos países.

¿Qué significa declarar a un diplomático persona non grata?

La figura de persona non grata está contemplada en el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. Canadá puede comunicar al Estado que envía al diplomático que considera inaceptable a un jefe de misión o integrante de su personal diplomático, sin estar obligado a explicar las razones.

Una vez realizada esa declaración, el Estado que envió al diplomático debe retirarlo o poner fin a sus funciones. Si se niega o no actúa dentro de un plazo razonable, el país receptor puede dejar de reconocerlo como miembro de la misión diplomática.

Por ello, declarar a Hoekstra persona non grata no significa automáticamente que Canadá pueda simplemente detenerlo o retirarle en ese momento toda su inmunidad diplomática, sino que constituye un mecanismo formal para exigir el fin de sus funciones diplomáticas en el país.

Una relación bilateral bajo presión

La iniciativa contra Hoekstra refleja el creciente malestar de una parte de la población canadiense ante las declaraciones procedentes de la Administración Trump y las presiones comerciales y políticas ejercidas sobre Ottawa.

La relación entre Canadá y Estados Unidos, históricamente marcada por una estrecha integración económica y de seguridad, atraviesa una de sus etapas más tensas de las últimas décadas.

Ahora la petición deberá completar el proceso parlamentario antes de ser presentada formalmente en la Cámara de los Comunes. Su presentación permitirá que el Parlamento debata las preocupaciones planteadas por los firmantes, aunque el documento por sí mismo no obliga al Gobierno de Carney a expulsar al embajador estadounidense.

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