ATLANTA, 7 Julio.- La selección de Argentina volvió a demostrar su capacidad para resistir bajo presión y protagonizó una de las remontadas más emocionantes del Mundial 2026 al vencer 3-2 a Egipto en los octavos de final, gracias a un gol decisivo de Enzo Fernández en el tiempo añadido.

Los actuales campeones del mundo estuvieron contra las cuerdas en el Estadio Mercedes-Benz de Atlanta, donde llegaron a perder por dos goles de diferencia a poco más de 20 minutos del final. Sin embargo, la reacción de la Albiceleste apareció en el momento más complicado y permitió mantener vivo el sueño de revalidar el título conquistado en Qatar 2022.

Egipto sorprendió con los goles de Yasser Ibrahim y Mostafa Zico, pero Argentina respondió con carácter. Cristian Romero inició la remontada, Lionel Messi igualó el marcador con su octavo gol del torneo y Enzo Fernández completó la hazaña en el segundo minuto del descuento tras una rápida contra.

“Es un grupo fenomenal, que nunca se da por vencido”, afirmó Fernández después del encuentro. “Venimos a disfrutar otro Mundial más y queremos ganarlo nuevamente”.

Messi mantiene vivo su último sueño mundialista

El partido tuvo momentos dramáticos para Lionel Messi, quien falló un penal en la primera mitad y posteriormente estrelló un tiro libre en el poste cuando Argentina estaba abajo en el marcador.

El capitán argentino, que disputa posiblemente su última Copa del Mundo, terminó emocionado hasta las lágrimas tras el silbatazo final, consciente de que la selección estuvo cerca de quedar eliminada.

Con su gol ante Egipto, Messi llegó a ocho tantos en el Mundial 2026 y alcanzó los 21 goles en su trayectoria mundialista, ampliando su legado como uno de los máximos goleadores en la historia de la competición.

El delantero argentino también se mantiene como líder de la carrera por la Bota de Oro del Mundial 2026.

Egipto puso contra las cuerdas al campeón

La selección egipcia, que disputaba por primera vez unos octavos de final de un Mundial, salió sin complejos y sorprendió a Argentina desde los primeros minutos.

A los 15 minutos, Yasser Ibrahim ganó un duelo aéreo ante Lisandro Martínez y conectó un centro de Marwan Attia para vencer al arquero Emiliano Martínez.

Argentina tuvo una oportunidad inmediata para empatar cuando Nicolás Tagliafico recibió una falta dentro del área. Messi asumió la responsabilidad desde el punto penal, pero el portero Mostafa Shobeir detuvo el lanzamiento.

El guardameta egipcio volvió a ser protagonista durante el encuentro con varias intervenciones claves, incluyendo una gran atajada ante un remate cercano de Julián Álvarez.

En la segunda parte, Egipto parecía sentenciar el partido cuando Zico convirtió un contragolpe, aunque el tanto fue anulado inicialmente por una falta revisada mediante el VAR. Minutos después, el atacante sí logró marcar el segundo gol válido para colocar el 2-0.

Argentina reaccionó en cuatro minutos

Cuando la eliminación parecía cercana, apareció la experiencia del campeón.

Cristian Romero descontó para Argentina y apenas cuatro minutos después Messi encontró el empate, devolviendo la esperanza a los miles de aficionados argentinos presentes en Atlanta.

La remontada definitiva llegó en el tiempo agregado. Lautaro Martínez generó la jugada y Enzo Fernández apareció dentro del área para conectar un cabezazo que desató la celebración argentina.

“Es increíble lo de este equipo, no se rinde”, destacó Lautaro Martínez. “El entrenador nos dijo que siguiéramos hasta el final y al final de tanto buscar, el arco se abrió”.

Argentina sigue en busca de otro título histórico

Con esta victoria, Argentina avanzó a los cuartos de final del Mundial 2026, donde enfrentará al ganador del duelo entre Colombia y Suiza.

El equipo dirigido por Lionel Scaloni continúa con la posibilidad de convertirse en la primera selección en encadenar títulos mundiales desde el histórico Brasil de Pelé, campeón en 1958 y 1962.

La Albiceleste ya sobrevivió a dos partidos consecutivos al límite: primero ante Cabo Verde en la ronda anterior y ahora frente a Egipto. El campeón sigue vivo y demuestra que, incluso en los momentos más difíciles, mantiene intacto su espíritu competitivo.


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