Chicago, 6 de julio de 2026.– Con apenas 14 años, Sabrina González Pasterski ya había hecho algo que pocos pilotos adultos consiguen: volar en solitario el avión que ella misma ayudó a construir. Hoy, con 33 años, la física teórica dirige uno de los proyectos más ambiciosos de la ciencia moderna, centrado en una idea que desafía la percepción humana de la realidad: que el universo tridimensional podría estar codificado en dos dimensiones.

Nacida en 1993 en Chicago, Estados Unidos, hija de los abogados Mark Pasterski y María González, la investigadora mostró desde muy temprana edad una fascinación poco común por la aeronáutica y la física. A los nueve años comenzó sus primeras clases de vuelo y, poco después, inició la construcción de un avión Zenith CH 601 XL, al que realizó modificaciones propias antes de obtener certificaciones oficiales.

A los 14 años, logró volar en solitario ese mismo avión, una hazaña que no solo llamó la atención del mundo de la aviación, sino que también terminó siendo uno de los argumentos clave que permitió su ingreso al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) tras haber sido inicialmente colocada en lista de espera.

Del MIT a Harvard: una trayectoria académica acelerada

Pasterski ingresó al MIT a los 17 años con la intención inicial de estudiar ingeniería aeroespacial, aunque pronto cambió de rumbo hacia la física teórica, convencida de que allí se encontraba el núcleo de las grandes preguntas del universo.

“Pensé: ya hice lo de la aeronáutica, ahora voy a ser física”, recordó en una ocasión. Su rendimiento académico fue excepcional: se graduó en solo tres años con promedio perfecto y llegó a liderar su programa académico en física.

En 2013 fue admitida en el doctorado de la Universidad de Harvard, donde obtuvo una prestigiosa beca Hertz y trabajó bajo la supervisión del físico Andrew Strominger, enfocándose en uno de los problemas más complejos de la física moderna: la gravedad cuántica, que busca unificar la mecánica cuántica con la relatividad general.

Investigaciones sobre ondas gravitacionales y teoría cuántica

Durante su etapa en Harvard, Pasterski cofirmó su primer trabajo de alto impacto, publicado en el Journal of High Energy Physics en 2016, junto a Strominger y Alexander Zhiboedov. El estudio analizó cómo las ondas gravitacionales afectan el espacio-tiempo y reveló un fenómeno inédito conocido como el “efecto de memoria de spin”, que describe alteraciones permanentes en la trayectoria de la luz tras el paso de dichas ondas.

Un año después, la física amplió esa línea de investigación al electromagnetismo, demostrando que fenómenos aparentemente distintos —como la memoria electromagnética y ciertos teoremas de física de partículas— eran en realidad expresiones matemáticas equivalentes.

Ese resultado reforzó la idea de que distintos campos de la física podrían estar profundamente conectados bajo estructuras comunes aún no completamente comprendidas.

La conexión con Hawking y la “holografía celestial”

Los trabajos de Pasterski llamaron la atención de figuras de primer nivel como el físico británico Stephen Hawking, quien junto a Strominger y Malcolm Perry incorporó sus resultados en investigaciones sobre la información en los agujeros negros.

A partir de estos avances, surgió una nueva línea teórica conocida como “holografía celestial”, una hipótesis que plantea que el universo tridimensional podría describirse mediante teorías matemáticas bidimensionales, como si la realidad funcionara como un holograma proyectado desde una superficie plana.

En 2017, otro de sus estudios reforzó esta idea al demostrar que las colisiones de partículas pueden reinterpretarse como sistemas matemáticos equivalentes a teorías en dos dimensiones, lo que abrió nuevas perspectivas en la física teórica contemporánea.

Un rechazo a la fama mediática

La creciente atención mediática llevó a que algunos la calificaran como “la próxima Einstein”, una etiqueta que la propia científica rechazó públicamente. Según ha explicado, la exposición mediática no refleja la complejidad ni el rigor del trabajo científico que desarrolla.

“Era saber que realmente eras un impostor por culpa del clickbait”, llegó a señalar con ironía sobre la narrativa mediática en torno a su figura.

Liderando la búsqueda del “código del universo”

Desde 2021, Pasterski dirige la Iniciativa de Holografía Celestial en el Instituto Perimeter, en Canadá, un proyecto financiado con varios millones de dólares por la Fundación Simons, que reúne a físicos de distintas disciplinas para explorar nuevas formulaciones de la realidad física.

La investigadora rechazó incluso una oferta académica valorada en más de un millón de dólares para centrarse en este proyecto.

Su objetivo, según ha explicado, es ambicioso y directo: comprender la estructura fundamental del universo.

“Lo que busco es el código fuente del universo”, afirma.

Una frase que resume el recorrido de una científica que pasó de construir aviones en su adolescencia a intentar descifrar la arquitectura matemática de la realidad misma.

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