Pekín, 6 de julio de 2026.– La Armada del Ejército Popular de Liberación (EPL) de China realizó este lunes el lanzamiento de un misil balístico estratégico desde un submarino nuclear hacia aguas del océano Pacífico, en una maniobra militar que ha intensificado las preocupaciones sobre la creciente militarización de la región y el aumento de las tensiones con Japón, Taiwán y Estados Unidos.
Según informó la agencia estatal Xinhua, el proyectil fue lanzado a las 12:01 hora local (04:01 GMT) con una ojiva simulada de entrenamiento, alcanzando con precisión el área marítima designada. Las autoridades chinas aseguraron que la prueba forma parte del programa anual de entrenamiento militar y que no estuvo dirigida contra ningún país en particular.
El misil fue disparado desde un submarino de propulsión nuclear, lo que le otorga mayor autonomía y capacidad de despliegue prolongado en comparación con sumergibles convencionales. La ubicación exacta del lanzamiento y el modelo del sistema utilizado no fueron revelados.
Primer ensayo de este tipo en décadas
De acuerdo con el diario hongkonés South China Morning Post, este sería el primer lanzamiento conocido de un misil desde un submarino chino desde 1982, y el primero confirmado desde una plataforma de propulsión nuclear, lo que marca un hito en las capacidades estratégicas de la marina china.
El ejercicio se llevó a cabo en medio de un aumento sostenido de la actividad naval de Pekín en el Pacífico occidental, donde mantiene presencia activa en múltiples zonas estratégicas cercanas a rutas marítimas clave.
Advertencias regionales y despliegue militar
La prueba se produce en un contexto de creciente tensión regional. Autoridades de Taiwán han advertido sobre un incremento significativo de la actividad militar china, incluyendo el despliegue de varias agrupaciones navales en el entorno del Pacífico Sur, el área cercana a las islas japonesas de Amami Ōshima y zonas al noreste de Filipinas.
El director de la Oficina de Seguridad Nacional de Taiwán, Tsai Ming-yen, alertó sobre una “tendencia al alza” en este tipo de maniobras y señaló que el período entre julio y septiembre suele concentrar los ejercicios militares más intensos del año por parte de China.
Paralelamente, el secretario general del Consejo de Seguridad Nacional de Taiwán, Joseph Wu, afirmó días antes que Pekín ha movilizado una cifra récord de más de 110 buques militares y de la Guardia Costera, en lo que describió como un patrón de presión creciente en la denominada “primera cadena de islas”, que se extiende desde Japón hasta Filipinas pasando por Taiwán.
Notificaciones previas y reacción internacional
Medios australianos indicaron que China habría notificado previamente a varios gobiernos de la región, incluido Australia, sobre la realización de una prueba de un misil de largo alcance en el Pacífico, lo que sugiere que el lanzamiento formaba parte de un ejercicio planificado.
El ensayo se produce en un momento de fricción diplomática entre Pekín y Tokio, tras recientes restricciones comerciales chinas y episodios de presencia naval cerca de islas disputadas. Japón ha protestado formalmente por maniobras de buques chinos en zonas cercanas a su territorio marítimo.
Coincidencia con ejercicios conjuntos con Rusia
El lanzamiento del misil también coincide con los preparativos de nuevas maniobras militares conjuntas entre China y Rusia en el Pacífico. Según medios oficiales rusos, unidades de la Flota del Pacífico han llegado al puerto chino de Qingdao para participar en ejercicios que se extenderán hasta el 13 de julio, seguidos de patrullajes marítimos conjuntos en áreas estratégicas.
Estos movimientos refuerzan la percepción de una mayor coordinación militar entre ambas potencias en un contexto global marcado por la competencia estratégica con Estados Unidos y sus aliados en la región Asia-Pacífico.
China insiste en que es un ejercicio rutinario
Las autoridades chinas insistieron en que el lanzamiento del misil forma parte de su programa regular de entrenamiento y que no representa una amenaza para ningún país ni objetivo específico.
Sin embargo, el carácter del ensayo —un misil balístico lanzado desde un submarino nuclear en aguas del Pacífico— ha sido interpretado por analistas internacionales como una demostración de fuerza con implicaciones estratégicas en la región.








