Bogotá, 6 de julio de 2026.– El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, aseguró que heredará un país marcado por una profunda crisis en materia de seguridad, salud pública y finanzas, y adelantó que desde el primer día de su mandato impulsará una serie de medidas para revertir la situación, incluyendo acciones judiciales contra quienes considere responsables del deterioro institucional.
A poco más de un mes de asumir la Presidencia, el dirigente conservador, quien sucederá a Gustavo Petro el próximo 7 de agosto, afirmó que su administración comenzará con decisiones inmediatas orientadas a restablecer el orden público y fortalecer las instituciones del Estado.
De la Espriella, vencedor de la segunda vuelta presidencial frente al candidato oficialista Iván Cepeda, utilizó sus redes sociales para presentar un adelanto de las prioridades de su gobierno, centradas en el combate a los grupos armados ilegales, la recuperación del sistema de salud y el saneamiento de las finanzas públicas.
Revisará la política de «paz total»
Uno de los anuncios más contundentes fue la revisión integral de la política de «paz total» implementada por el presidente saliente Gustavo Petro.
El mandatario electo sostuvo que conformará un equipo especializado para desmontar las mesas de negociación establecidas con organizaciones armadas ilegales y revocar los beneficios concedidos durante ese proceso.
Asimismo, anunció que promoverá la reactivación de las órdenes de captura vigentes contra integrantes de grupos criminales.
«Firmaré los decretos necesarios para que la Fiscalía General reactive todas las órdenes de captura y para que las Fuerzas Armadas las hagan efectivas», aseguró.
La política de paz impulsada por Petro buscó reducir la violencia mediante negociaciones simultáneas con guerrillas, disidencias y organizaciones criminales, privilegiando el diálogo y programas sociales sobre las operaciones militares. Sin embargo, dicha estrategia fue objeto de fuertes críticas por parte de la oposición debido a la continuidad de los enfrentamientos armados y el incremento de la inseguridad en varias regiones del país.
Alerta por el sistema de salud
El presidente electo también manifestó preocupación por la situación del sistema de salud colombiano, al afirmar que enfrenta una crisis sin precedentes debido a la escasez de medicamentos, el deterioro financiero de las entidades prestadoras y las millonarias deudas acumuladas.
Según explicó, su equipo jurídico prepara acciones legales para establecer posibles responsabilidades por la situación que atraviesa el sector.
«He instruido la preparación de las denuncias penales correspondientes para que respondan quienes resulten responsables», indicó.
Dudas sobre las finanzas públicas
En materia económica, De la Espriella expresó reservas sobre el estado real de las cuentas del Estado y cuestionó los indicadores económicos presentados por la administración saliente.
El mandatario electo advirtió que su gobierno podría recibir un presupuesto con menos recursos disponibles para atender áreas estratégicas como la seguridad, la infraestructura y los programas sociales.
Pese a ello, aseguró que mantendrá las iniciativas sociales que beneficien directamente a la población, aunque acompañadas de una política de mayor disciplina fiscal.
Entre las primeras medidas económicas adelantó la reducción del gasto público considerado innecesario, el alivio de la carga tributaria para ciudadanos y empresas, y el envío de una delegación oficial a Estados Unidos con el objetivo de explorar mecanismos para refinanciar la deuda pública y acceder a nuevas fuentes de financiamiento internacional.
Petro defiende el legado de su administración
Mientras tanto, el presidente saliente Gustavo Petro ha defendido los resultados de su gestión, destacando la reducción de los índices oficiales de pobreza hasta el 28 %, el nivel más bajo registrado desde 2012, además de la aprobación de reformas laborales y pensionales que, según su Gobierno, fortalecen los derechos de los trabajadores y amplían la protección social.
Con la transición presidencial en marcha, Colombia se prepara para un cambio de rumbo político que promete modificar de manera significativa las políticas de seguridad, economía y diálogo con los grupos armados implementadas durante los últimos cuatro años.







