Bogotá, 23 de junio.- Abelardo de la Espriella, un candidato ajeno al sistema político y respaldado por el presidente estadounidense Donald Trump, se perfila como ganador de las elecciones presidenciales en Colombia, un resultado que convertiría al país en el más reciente de América Latina en apostar por un liderazgo más conservador. Según el conteo casi total de votos difundido este lunes, De la Espriella aventajaba a su rival Iván Cepeda por cerca de un punto porcentual, equivalentes a unos 251.000 sufragios, aunque las autoridades todavía no han proclamado un vencedor. Cepeda ha impugnado los resultados, pero esa revisión difícilmente alteraría el desenlace. El candidato conservador basó su campaña en un discurso de mano dura contra el crimen, que incluía la suspensión de los diálogos de paz con grupos insurgentes colombianos y la construcción de megacárceles al estilo de la de El Salvador. Trump llegó a afirmar que el abogado y empresario, apodado “El Tigre”, era el dirigente capaz de devolver el orden público a Colombia.
El eventual triunfo de De la Espriella se suma a una tendencia regional en la que varios países de América Latina han optado por presidentes con agendas conservadoras, centradas en la seguridad, el control migratorio y la reducción del gasto público. En Argentina, Javier Milei, economista y comentarista televisivo conocido como “El León”, ganó la presidencia en noviembre de 2023 tras prometer recortes al gasto estatal y una ofensiva contra la inflación crónica que golpea al país desde hace décadas. Desde entonces, su gobierno ha impedido que el banco central emita dinero para cubrir el déficit fiscal y ha aplicado fuertes recortes presupuestarios, con despidos en el sector público, freno a la inversión en infraestructura y reducción de subsidios en servicios básicos.
La inflación argentina, que en 2023 alcanzó el 211%, se ha reducido al 32% en 2025, aunque las políticas de austeridad han sido criticadas por deteriorar el nivel de vida de amplios sectores de la población, incluidos trabajadores estatales. En Ecuador, Daniel Noboa, miembro de una de las familias más adineradas del país, fue reelegido en abril de 2025 con el 56% de los votos para un nuevo mandato de cuatro años. Su gobierno ha dado a las fuerzas armadas un papel más destacado en la lucha contra las bandas de narcotráfico que disputan puertos y rutas del tráfico de drogas en las ciudades costeras. Sin embargo, la estrategia no ha logrado reducir de forma sustancial los homicidios y además ha provocado denuncias por presuntas violaciones de derechos humanos, incluidas ejecuciones extrajudiciales.
En Honduras, Nasry Asfura, empresario inmobiliario y exalcalde del Partido Nacional, ganó por estrecho margen las elecciones presidenciales de noviembre, con una diferencia inferior a un punto porcentual frente a su principal adversario. Asfura pertenece al mismo partido del expresidente Juan Orlando Hernández, quien fue indultado por Trump tras haber sido condenado por narcotráfico. Durante la campaña, el mandatario estadounidense también amenazó con retirar ayuda al país centroamericano si Asfura no resultaba elegido. Ya en el poder, Honduras ha recibido a decenas de deportados de terceros países mediante un acuerdo firmado con Washington en 2025.
En Chile, José Antonio Kast, conservador y católico practicante, derrotó en diciembre al movimiento progresista con un 58% de los votos. Su campaña se apoyó en el temor al aumento de la criminalidad y en la promesa de expulsar a migrantes de países como Venezuela y Haití que permanecían en el país sin permiso de residencia. Entre sus primeras medidas estuvo la ampliación de una zanja en las fronteras con Perú y Bolivia, una iniciativa con la que su gobierno busca frenar el narcotráfico y la migración irregular. No obstante, su administración ha enfrentado protestas por el aumento del desempleo y los recortes presupuestarios que han golpeado al sector público.
En Costa Rica, Laura Fernández, exministra de Economía durante el gobierno del conservador Rodrigo Chaves, ganó las elecciones de febrero con el 48% de los votos y evitó la segunda vuelta al superar el umbral necesario. Su propuesta incluyó un estado de excepción que permitiría a la policía detener sospechosos sin orden judicial y la construcción de una megaprisión inspirada en el Centro de Confinamiento del Terrorismo de El Salvador. Además, su gobierno ha recibido varios vuelos con migrantes de terceros países deportados por Estados Unidos, en cumplimiento de un acuerdo firmado por su antecesor. En junio, uno de esos vuelos trasladó a ciudadanos de China, Vietnam, Colombia y Azerbaiyán.







