Bogotá, 21 junio.- Más de 41 millones de colombianos están llamados este domingo a las urnas para elegir al próximo presidente del país en una de las elecciones más polarizadas y trascendentales de las últimas décadas. La segunda vuelta enfrenta al candidato progresista Iván Cepeda y al aspirante conservador Abelardo de la Espriella, quienes representan proyectos políticos radicalmente opuestos para el futuro de la nación.

Los centros de votación abrieron a las 8:00 de la mañana y permanecerán habilitados hasta las 4:00 de la tarde, momento en el que comenzará el conteo preliminar de los sufragios. Posteriormente se desarrollará el escrutinio oficial que confirmará al sucesor del presidente Gustavo Petro.

Al inicio de la jornada electoral, Petro hizo un llamado a la ciudadanía para participar libremente y respetar el resultado que determinen las autoridades electorales.

“La decisión la toman los jueces, después de evaluar las quejas que haya. A los jueces obedeceré”, afirmó el mandatario desde la Plaza de Bolívar en Bogotá, mientras insistía en la necesidad de preservar la confianza en las instituciones democráticas.

Una elección marcada por la polarización

La campaña electoral ha estado dominada por la preocupación ciudadana ante el aumento de la violencia, la inseguridad y el fortalecimiento de grupos armados ilegales en distintas regiones del país.

Cepeda, senador del oficialista Pacto Histórico y aliado político de Petro, propone continuar las políticas sociales impulsadas por el actual Gobierno y mantener abiertos los procesos de diálogo con organizaciones armadas para buscar acuerdos de paz. El dirigente sostiene que muchas de las reformas promovidas por Petro quedaron inconclusas debido a la oposición política y que es necesario profundizar los cambios sociales iniciados en los últimos cuatro años.

Por su parte, De la Espriella, abogado y figura emergente de la derecha colombiana, ha construido su campaña alrededor de un discurso de mano dura contra el crimen organizado. El candidato promete poner fin a las negociaciones con grupos armados y reforzar la ofensiva militar para recuperar el control territorial.

Apodado “El Tigre” por sus seguidores, también ha planteado la construcción de megacárceles inspiradas en el modelo de seguridad implementado por Nayib Bukele en El Salvador.

Un resultado incierto

La primera vuelta dejó una diferencia de apenas 673.000 votos entre ambos candidatos, lo que anticipa una definición ajustada. La expectativa se centra ahora en la participación electoral y en la reacción de los candidatos una vez se conozcan los resultados.

Las autoridades electorales y organismos como la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría han pedido prudencia y respeto por el proceso democrático, especialmente después de que Petro cuestionara públicamente algunos aspectos del resultado de la primera vuelta y advirtiera, sin presentar pruebas, sobre posibles irregularidades.

La seguridad, principal preocupación

La elección se desarrolla en medio de un deterioro de la seguridad nacional. Una década después de la firma del acuerdo de paz con las extintas FARC, varias regiones del país continúan afectadas por enfrentamientos entre grupos armados ilegales vinculados al narcotráfico, la minería ilegal y las extorsiones.

Según cifras oficiales, Colombia registró 14.780 homicidios durante el último año, la cifra más alta desde 2015. Asimismo, las denuncias por extorsión superan ya los 13.400 casos, más del doble que hace diez años.

En vísperas de la votación, el Gobierno informó sobre la muerte de alias “Marlon”, un importante cabecilla de una disidencia armada al que las autoridades responsabilizan de un atentado que dejó 20 muertos en el suroccidente del país.

Con el país dividido entre dos proyectos ideológicos opuestos, Colombia afronta una jornada decisiva que definirá el rumbo político, económico y de seguridad de la nación para los próximos cuatro años.

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