Lima, 5 may.- Perú avanza hacia una segunda vuelta presidencial prevista para el 7 de junio de 2026 en un escenario de alta incertidumbre política, disputas técnicas y ajustes en el sistema electoral, mientras el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) aún no define oficialmente al segundo contendiente.
Con más del 97,8% de actas procesadas por la ONPE, la candidata Keiko Fujimori encabeza la primera vuelta con 2.812.218 votos válidos (17,13%), consolidándose como la principal favorita para disputar el balotaje. Sin embargo, la segunda plaza continúa en disputa entre Roberto Sánchez (12,04%) y Rafael López Aliaga (11,88%), separados por apenas 26.255 votos.
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La definición final dependerá de la resolución de actas observadas, impugnaciones y al menos 85 pedidos de nulidad actualmente en revisión por el JNE, que ha señalado que los resultados definitivos podrían conocerse hacia mediados de mayo.
JNE descarta nulidad total y fija reglas del proceso
El presidente del JNE, Roberto Burneo, descartó la anulación del proceso electoral, recordando que la ley solo contempla esa medida en escenarios extremos, como un volumen de votos nulos superior a los dos tercios del total emitido, algo considerado inviable en el contexto actual.
En paralelo, el organismo electoral confirmó que el debate presidencial de segunda vuelta se realizaría en la tercera semana de mayo, con ejes centrados en seguridad ciudadana, lucha contra la corrupción, empleo y educación.
ONPE elimina el sistema digital STAE para el balotaje
Uno de los cambios más relevantes para la jornada del 7 de junio es la decisión de la ONPE de suspender el uso del Sistema de Apoyo al Escrutinio Automatizado (STAE), tras los problemas registrados en la primera vuelta.
El jefe interino del organismo, Bernardo Pachas, confirmó el retorno al escrutinio manual en actas de papel, argumentando mayor simplicidad operativa en una contienda entre dos candidatos.
El STAE había sido utilizado en Lima y Callao, pero presentó fallas técnicas, retrasos y problemas logísticos, lo que generó críticas y cuestionamientos sobre la transparencia del sistema.
El antivoto se perfila como factor decisivo
Según la última encuesta de IPSOS, la contienda de segunda vuelta se encuentra en un empate técnico, con ambos candidatos probables alrededor del 38% de intención de voto.
Sin embargo, el dato más determinante es el alto nivel de rechazo ciudadano. El antivoto hacia Fujimori se sitúa en 48%, mientras que el de Sánchez alcanza el 44%, cifras que podrían definir el resultado final.
Analistas advierten que la polarización y el voto negativo serán más influyentes que el respaldo directo en esta elección.
Auditoría electoral y dudas institucionales
El JNE anunció una auditoría informática integral al proceso electoral tras los fallos detectados en la primera vuelta, con participación de expertos nacionales e internacionales en ciberseguridad.
No obstante, especialistas han cuestionado la medida por posibles conflictos de competencias con la ONPE y por el riesgo de politización del proceso técnico.
En paralelo, gremios empresariales han advertido sobre el impacto de la incertidumbre electoral en la inversión privada, señalando que varios proyectos permanecen en pausa.
Un proceso bajo máxima vigilancia
El Gobierno ha confirmado la asignación de recursos necesarios para la segunda vuelta, mientras que los miembros de mesa designados deberán volver a participar sin nuevo sorteo, bajo sanciones en caso de inasistencia.
Con el cronograma electoral en marcha, Perú entra en una fase decisiva donde el resultado final dependerá no solo de los votos válidos, sino también de la resolución de impugnaciones y del comportamiento del voto indeciso y de rechazo.
La segunda vuelta del 7 de junio se perfila así como una de las más disputadas y complejas de los últimos procesos electorales en el país.







