Redacción, 26 de septiembre.- En Costa Rica, miles de familias enfrentan problemas relacionados con el deterioro de sus viviendas, la necesidad de realizar ampliaciones y las condiciones de los terrenos donde se encuentran construidas, una realidad que evidencia que el desafío habitacional del país va mucho más allá de construir nuevas soluciones de vivienda.
El informe Balance y Tendencias del Sector Vivienda 2025, divulgado por la Universidad de Costa Rica (UCR), revela que 152,288 viviendas presentan problemas que requieren atención, una cifra equivalente al 8.1 % de los hogares costarricenses.
Sin embargo, cuando se incorporan las casas clasificadas en condiciones regulares, aunque no presenten otras deficiencias, el número aumenta hasta 754,510 viviendas, aproximadamente cuatro de cada diez hogares del país.
El sociólogo e investigador en temas de vivienda y urbanismo, Franklin Solano, explicó que parte de las estructuras existentes presenta un deterioro considerable, al punto de que las reparaciones convencionales podrían resultar insuficientes.
“Estas viviendas están en un estado de deterioro tan elevado que prácticamente necesitan hacerse nuevas”, advirtió el especialista al referirse a las casas con mayores deficiencias.
Entre los principales problemas identificados se encuentran daños en los techos, las paredes y los pisos, elementos que inciden directamente en las condiciones de habitabilidad de las familias.
“Las viviendas clasificadas como regulares podrían deteriorarse hasta convertirse en viviendas deficientes si no atienden las carencias presentadas”, señaló Solano.
La problemática también alcanza a las viviendas de interés social, particularmente cuando sus propietarios necesitan realizar modificaciones para adaptar los espacios a las nuevas necesidades familiares.
Según las auditorías del Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos (CFIA), cerca de la mitad de estas viviendas han experimentado algún tipo de modificación por parte de sus habitantes. En la evaluación más reciente, aproximadamente el 40 % presentó cambios, mientras que tres de cada cinco conservaron sus dimensiones originales.
Las transformaciones suelen concentrarse en espacios como cocinas, cuartos de pilas y corredores. Sin embargo, algunas intervenciones se realizan sin acompañamiento profesional, lo que puede generar nuevos problemas constructivos.








