Madrid, 10 de septiembre.- La ex primera dama de Venezuela, Cilia Flores, quiere que se le permita salir de prisión en lo que ella y su esposo, el ex presidente Nicolás Maduro, esperan juicio por cargos de narcotráfico en Estados Unidos.
Flores «merece la oportunidad de esperar su juicio bajo arresto domiciliario» mientras lidia con una afección cardíaca que únicamente se ha agravado desde que fue encarcelada, escribieron sus abogados en documentos judiciales presentados el miércoles.
Los abogados, Mark Donnelly y Andres Sanchez, solicitaron a un juez que le permita salir de una prisión federal en Brooklyn para ser trasladada a una vivienda dentro de un complejo del distrito judicial federal de Manhattan, donde se tiene previsto que ella y Maduro vayan a juicio en junio próximo.
En ese lugar permanecerá bajo vigilancia armada las 24 horas del día y únicamente se le permitirá recibir a visitantes aprobados por el tribunal y la fiscalía federal, indicaron sus abogados. La vivienda será monitoreada por video y sus llamadas serán grabadas, añadieron.
Los fiscales federales aún no presentan una respuesta. Un portavoz de la fiscalía federal en Manhattan se negó a comentar al respecto. El juez, Alvin K. Hellerstein, aún no se pronuncia sobre la solicitud de Flores.
Flores, de 69 años, y Maduro, de 63, han permanecido retenidos en una cárcel de Brooklyn desde que fueron capturados por fuerzas armadas de Estados Unidos dentro de su residencia en Caracas a principios de enero para ser trasladados a la ciudad de Nueva York.
Ambos se han declarado inocentes de los cargos, los cuales afirman que formaban parte de un plan para enviar cocaína a Estados Unidos. En una presentación judicial por separado, solicitaron recientemente que se desestime la acusación formal con el argumento de que tienen inmunidad al ser el gobernante y la primera dama de un país extranjero.
Los abogados de Flores afirmaron que ella ha vivido durante años con un prolapso de la válvula mitral, pero que que desde su arresto no ha recibido una inyección mensual necesaria para controlar la afección.
Los abogados, Mark Donnelly y Andres Sanchez, solicitaron a un juez que le permita salir de una prisión federal en Brooklyn








