Redacción, 10 de septiembre.- El creador de contenido colombiano Juan Pablo Jaramillo reveló que fue víctima de acoso y sistemáticas agresiones físicas por parte de miembros de la propia comunidad LGBT+ en Bogotá, quienes ejercieron violencia con el propósito de forzarlo a declarar públicamente su orientación sexual en internet antes de su histórica revelación en 2014.
Durante una entrevista concedida a la emisora Los 40 Colombia, el influyente creador digital detalló una escalada de hostigamiento que transcurrió entre ataques en la vía pública e irrupciones violentas en su domicilio. El episodio de mayor gravedad ocurrió cuando una multitud de aproximadamente 20 personas irrumpió en el edificio donde residía Jaramillo, destruyendo la portería y obligando al personal de seguridad a refugiarse en el sótano. Tras la intervención de la Policía Nacional de Colombia y el traslado de los involucrados a un Centro de Atención Inmediata (CAI), el activista inició acciones legales formales contra los responsables.
Las agresiones previas incluyeron emboscadas en zonas de ocio nocturno y violencia física directa, como un acorralamiento en la intersección de la carrera 13 con la calle 85, donde los atacantes sacaron por la fuerza a su pareja de un taxi en movimiento. Este patrón de intimidación precedió al lanzamiento de su emblemático video de octubre de 2014, titulado «Mi orientación sexual es un secreto», una producción audiovisual de 19 minutos que superó rápidamente los 2,5 millones de reproducciones y que abordó temas cruciales como la homofobia, la adopción homoparental y la igualdad de derechos.
La denuncia pública de Jaramillo reabre un severo debate sobre las presiones de visibilidad involuntaria —práctica conocida como ‘outing’— y las dinámicas de violencia intracomunitaria dentro de los colectivos de diversidad sexual. Analistas y defensores de derechos humanos señalan que la coacción para obligar a una persona a revelar su identidad vulnera el principio fundamental del consentimiento individual y atenta contra la integridad física y emocional de las víctimas.
A una década de haberse consolidado como una de las figuras pioneras en la creación de contenido en español, la revelación del influencer colombiano resalta la urgencia de erradicar los discursos de odio y el acoso dentro de los propios espacios de diversidad. El proceso legal emprendido busca sentar un precedente judicial contra el matoneo sistemático y la violencia motivada por el control social de la privacidad de las personas.








