Redacción, 8 de septiembre.- El incendio Ross Fire lleva más de dos semanas sin extinguirse en el norte de Texas y ya consumió más de 36.500 hectáreas (equivalentes a 90.400 acres) en los condados de Palo Pinto y Jack.
Durante las últimas horas, el Texas A&M Forest Service informó una contención del 57%, con 157 estructuras destruidas, 140 dañadas y 453 salvadas por los equipos de combate. El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) lo catalogó como el segundo incendio forestal más grande en la historia del norte de Texas.
El fuego se originó el 24 de agosto cerca de la localidad de Ross, en el condado de Palo Pinto, poco antes de la 13:30, cuando una primera estimación lo situaba en apenas 10 hectáreas (25 acres).
En cuestión de horas se propagó a miles de hectáreas impulsado por vientos racheados, vegetación críticamente seca y más de un mes sin precipitaciones medibles en la región, detalló CBS News.
Investigadores determinaron que el incendio fue provocado por la acción humana en algún punto de la autopista 180, cerca de Palo Pinto, aunque hasta el momento no hay confirmación oficial sobre el mecanismo exacto que lo inició.
La Texas Intrastate Fire Mutual Aid System (TIFMAS) desplegó un equipo especializado junto al Texas A&M Forest Service, con maquinaria pesada y aeronaves que trabajan en el perímetro del fuego.
La autopista 180, que estuvo cerrada al tránsito entre la FM 4 Sur y la FM 919 debido al avance de las llamas, fue reabierta. Al mismo tiempo, una “Restricción Temporal de Vuelo” sigue vigente sobre la zona del siniestro para garantizar la seguridad de las aeronaves que participan en las tareas de extinción.
Entre las estructuras afectadas se encuentran varios edificios del campamento Worth Ranch, en el condado de Palo Pinto, perteneciente al Longhorn Council of Scouting America. La organización confirmó que ningún niño, campista o visitante se encontraba en el predio cuando el fuego avanzó sobre el área. El guardabosques del campamento, Pat Adams, fue evacuado sin consecuencias.
En el condado de Jack, las autoridades de gestión de emergencias ordenaron la evacuación obligatoria de los residentes sobre el camino vecinal 2210 hacia la autopista 281 el 25 de agosto.
Las órdenes fueron levantadas al día siguiente ante la mejora de las condiciones, aunque el condado advirtió a los vecinos que se mantuvieran alerta dado que el fuego continuaba activo del otro lado de la frontera comarcal.








