Washington, 27 de agosto.- Donald Trump aseguró este jueves que Vladimir Putin no atacará territorio de la OTAN y restó importancia a los informes que señalaban que Washington había enviado una advertencia explícita a Moscú tras la visita del director de la CIA a la capital rusa.
“He tenido buenas conversaciones con él. No va a atacar”, respondió el mandatario en el Despacho Oval al ser consultado por los reportes. Horas antes había precisado en una entrevista telefónica que John Ratcliffe —director de la CIA— realizó el viaje a Moscú en el marco de un contacto periódico con su par ruso: “Mantienen una relación muy buena. No hubo nada inusual”.
Sin embargo, medios estadounidenses señalaron que Ratcliffe había intentado disuadir al Kremlin de atacar a algún miembro de la alianza atlántica. Evaluaciones de inteligencia sugerían que Moscú podría intentar poner a prueba a la organización con un “ataque limitado” en los próximos años, en medio del aumento de tensiones por la guerra en Ucrania.
Trump había calificado el miércoles la misión como “semirutinaria” y la vinculó a los esfuerzos para poner fin al conflicto. Ratcliffe es uno de los funcionarios estadounidenses de mayor jerarquía en reunirse con sus pares del Kremlin desde que Rusia lanzó su ofensiva en 2022.
El portavoz presidencial ruso, Dmitry Peskov, desestimó los señalamientos durante su rueda de prensa diaria. “Se están publicando muchas historias alarmistas en este momento. Por supuesto, no tienen nada que ver con la realidad”, sostuvo. El jefe de la inteligencia exterior, Serguéi Naryshkin, confirmó el encuentro sin ofrecer detalles sobre su contenido, describiéndolo como “un asunto bastante delicado y especial”.
Desde Bruselas, un alto funcionario de la Unión Europea descartó el riesgo bajo condición de anonimato: “Los servicios europeos en general no ven ningún riesgo de un ataque de Rusia contra los países europeos, y esta evaluación no ha cambiado”. Añadió que tampoco existe ningún indicio de que se esté preparando algo contra miembros europeos de la alianza “en este momento”.
La agenda de Ratcliffe en Moscú abarcó además el conflicto que Estados Unidos e Israel sostienen desde hace seis meses contra Irán, aliado de Rusia, y según trascendió instó a reducir su respaldo militar y financiero a Teherán. Trump consideró que Rusia no merece ser castigada por ese vínculo comercial y afirmó que se ha comportado “bastante bien en lo que respecta al estrecho de Ormuz”, pese a que su administración había anunciado un “Día D económico” contra los socios de la república islámica si esta se niega a abrir esa vía marítima.
La reunión se produjo en un momento de escalada militar. Rusia intensifica su campaña con ataques que este verano han elevado el número de víctimas civiles, mientras Putin enfrenta una presión creciente por los golpes de drones ucranianos en represalia, que imponen costos económicos y humanos dentro del propio territorio ruso.
Las negociaciones de paz mediadas por Washington permanecen estancadas. Moscú rechaza las conversaciones directas entre ambos presidentes y condiciona cualquier acuerdo a la retirada ucraniana del Donbás. El último contacto conocido entre Trump y Putin fue una llamada en junio; antes, una cumbre en Alaska había cerrado igualmente sin resultados.








