Roma, 10 Agosto.- Las primeras ministras de Italia y Dinamarca, Giorgia Meloni y Mette Frederiksen, unieron este lunes sus posiciones para reclamar una política migratoria europea más estricta y la creación de centros de repatriación en terceros países, como parte de una estrategia para combatir la inmigración irregular hacia Europa.

En un comunicado conjunto difundido por Meloni, ambas dirigentes reconocieron sus diferencias políticas y geográficas, pero aseguraron que comparten el objetivo de defender Europa y reforzar el control migratorio.

«No aceptamos la inmigración descontrolada a Europa», afirmaron las mandatarias, quienes destacaron que sus respectivos gobiernos han impulsado políticas migratorias rigurosas tanto a nivel nacional como dentro de la Unión Europea.

La declaración se produce en un contexto de creciente tensión entre varios países europeos sobre la gestión de los flujos migratorios y los mecanismos para devolver a personas que no tienen derecho a permanecer en territorio comunitario.

Italia y España refuerzan controles tras la crisis migratoria de Ceuta

Italia había introducido controles en aeropuertos y puertos para los viajeros procedentes de España después de la llegada masiva de migrantes a Ceuta registrada el pasado 30 de julio.

Ante la decisión de Roma de mantener esas medidas, el Gobierno español adoptó posteriormente controles similares para los viajeros procedentes de Italia.

La situación ha generado un nuevo debate sobre la aplicación del espacio Schengen y sobre la capacidad de los países europeos para responder de manera coordinada ante situaciones de presión migratoria.

Meloni y Frederiksen defienden una política migratoria más dura

En su declaración, las dos primeras ministras sostuvieron que la inmigración irregular genera efectos negativos sobre las sociedades europeas y señalaron entre sus preocupaciones la presión sobre los servicios públicos, la seguridad y la confianza de los ciudadanos en las instituciones.

Meloni y Frederiksen hicieron especial énfasis en los casos de inmigrantes en situación irregular que cometen delitos violentos, participan en el tráfico de drogas o son responsables de delitos sexuales.

Según ambas dirigentes, los gobiernos tienen la obligación de ofrecer respuestas concretas a los ciudadanos y garantizar la seguridad de las comunidades.

En este contexto, plantearon la creación de centros de repatriación fuera del territorio europeo, además de otras alternativas que permitan gestionar los procedimientos migratorios desde terceros países.

Italia ya ha puesto en marcha un controvertido modelo de centros para migrantes en Albania y estudia extender este tipo de acuerdos a países africanos.

Defensa de los valores europeos

Las dirigentes italiana y danesa también defendieron que el cumplimiento de las leyes debe estar acompañado por el respeto a los valores europeos, tanto por parte de los inmigrantes irregulares como de los extranjeros que residen legalmente en Europa.

Meloni y Frederiksen reivindicaron además el patrimonio cultural cristiano del continente y reclamaron que quienes elijan Europa como lugar de residencia respeten las normas y valores de las sociedades de acogida.

«Esta es la manera correcta de proteger a Europa y nuestros valores comunes», concluyeron.

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