Ottawa, 28 julio 2026.- Una ciudadana canadiense acusada de espionaje dentro del cuartel general estratégico de la OTAN en Bélgica comparecerá este martes ante un tribunal belga para solicitar su libertad bajo fianza, en un caso que ha generado preocupación sobre los controles de seguridad aplicados a empleados y becarios que tienen acceso a información sensible de la alianza militar.

La sospechosa, que trabajaba como becaria en el Cuartel General Supremo de las Potencias Aliadas de Europa (SHAPE), ubicado en Mons, Bélgica, fue detenida el pasado viernes después de que los servicios de seguridad de la OTAN alertaran sobre su comportamiento.

La Fiscalía Federal belga acusa a la mujer de actuar “en nombre de un tercer país” y de pertenecer presuntamente a una organización criminal. El tribunal deberá decidir si mantiene la prisión preventiva o concede la solicitud de libertad bajo fianza.

La audiencia se celebrará a puerta cerrada, aunque las autoridades informarán públicamente sobre la decisión judicial.

Canadá revisa sus procesos de seguridad

El ministro canadiense de Seguridad Pública, Gary Anandasangaree, aseguró que Ottawa buscará esclarecer todos los detalles del caso y revisar los mecanismos de control utilizados para autorizar el acceso de la sospechosa a una institución estratégica internacional.

“Creo que es importante llegar al fondo de lo que sucedió”, afirmó el ministro, quien añadió que Canadá continuará evaluando sus procesos de investigación y controles de seguridad.

Antes de incorporarse a la OTAN, la becaria había sido sometida a verificaciones por parte del Servicio Canadiense de Inteligencia de Seguridad (CSIS) y la Real Policía Montada de Canadá (RCMP), siguiendo los procedimientos habituales para este tipo de posiciones.

Las autoridades canadienses también investigan si la mujer había trabajado previamente para algún departamento federal antes de ser contratada por la alianza atlántica y cuál pudo haber sido el alcance de sus actividades.

Sospechas apuntan a una posible conexión extranjera

La Fiscalía belga no ha divulgado la identidad de la detenida ni el país al que supuestamente habría proporcionado información, aunque confirmó que se trata de una ciudadana canadiense de origen chino.

Para Roger Hilton, analista de seguridad del grupo de expertos en defensa GLOBSEC, la referencia al origen de la sospechosa podría ser una señal dirigida a los países miembros de la OTAN para reforzar sus sistemas de prevención frente a posibles operaciones de inteligencia extranjera.

Según Hilton, los servicios de seguridad deben prestar atención no solo a amenazas inmediatas, sino también a estrategias de largo plazo mediante las cuales actores extranjeros podrían intentar infiltrar instituciones occidentales colocando personas en puestos iniciales para luego avanzar dentro de estructuras gubernamentales o diplomáticas.

Preocupación por la vulnerabilidad de los jóvenes empleados

Expertos en seguridad señalan que los becarios y trabajadores jóvenes pueden convertirse en objetivos atractivos para servicios de inteligencia extranjeros debido a su menor nivel de protección y experiencia.

Anthony Saiters, estudiante de la Universidad de Carleton y especialista en cooperación entre jóvenes y organizaciones de defensa, explicó que los altos funcionarios suelen contar con medidas adicionales de seguridad, mientras que los empleados en etapas iniciales de sus carreras pueden enfrentar mayores riesgos de manipulación.

“Los empleados de menor antigüedad pueden ser más vulnerables a la explotación”, señaló, al destacar factores como las dificultades económicas, los préstamos estudiantiles o la falta de experiencia dentro de entornos altamente sensibles.

El caso podría abrir un debate dentro de la OTAN y sus países aliados sobre la necesidad de fortalecer los procesos de selección, seguimiento y supervisión de becarios y empleados con acceso a instalaciones estratégicas.

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