Washington, 16 Julio.- El Gobierno de Estados Unidos anunció la aplicación de aranceles del 25% a la mayoría de las importaciones procedentes de Brasil, una medida impulsada por el presidente Donald Trump que eleva la tensión diplomática y comercial con la administración del mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, defendió la decisión y afirmó que los nuevos gravámenes son consecuencia de la falta de avances en las negociaciones entre ambos países. Según Rubio, el Gobierno brasileño no habría negociado «de buena fe» durante el último año y habría priorizado intereses políticos internos por encima de un acuerdo comercial.

A través de un mensaje publicado en redes sociales, el jefe de la diplomacia estadounidense señaló que el presidente Trump pidió al Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) implementar los aranceles y aseguró que la medida busca defender los intereses económicos de los ciudadanos estadounidenses.

Rubio afirmó que las políticas económicas aplicadas por Lula son perjudiciales tanto para Estados Unidos como para Brasil y responsabilizó al Ejecutivo brasileño de no alcanzar un entendimiento que beneficiara a ambos países.

Washington acusa a Brasil de prácticas comerciales injustas

El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, explicó que la decisión responde a varias disputas acumuladas durante las conversaciones bilaterales. Entre los argumentos presentados por Washington figuran acusaciones relacionadas con el trato a empresas tecnológicas estadounidenses, la aplicación de normas anticorrupción y cuestiones ambientales vinculadas a la deforestación en la Amazonía brasileña.

Según la administración Trump, algunos productores brasileños habrían obtenido ventajas competitivas mediante el uso de terrenos afectados por actividades de deforestación ilegal, dificultando el acceso de empresas y trabajadores estadounidenses al mercado brasileño.

Greer aseguró que las negociaciones con Brasil no permitieron resolver las diferencias, aunque dejó abierta la posibilidad de continuar el diálogo para alcanzar un acuerdo comercial.

La investigación realizada por las autoridades estadounidenses incluyó consultas oficiales con el Gobierno brasileño, audiencias públicas y el análisis de cientos de comentarios enviados por empresas, organizaciones y ciudadanos antes de aprobar la medida.

Brasil responde con medidas de reciprocidad comercial

El Gobierno de Brasil anunció que activará de inmediato su Ley de Reciprocidad Económica para responder a los nuevos aranceles estadounidenses y advirtió que también llevará el conflicto ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).

La Presidencia brasileña calificó la decisión de Washington como un «hito lamentable» en la relación histórica entre ambos países y rechazó que existan motivos comerciales que justifiquen una medida unilateral.

Brasilia aseguró que los propios datos del Gobierno estadounidense muestran que Estados Unidos mantuvo durante los últimos 15 años un superávit comercial acumulado de aproximadamente 424.500 millones de dólares con Brasil, por lo que considera injustificada la imposición de nuevos impuestos a sus productos.

El Ejecutivo de Lula también responsabilizó a sectores vinculados al expresidente Jair Bolsonaro por haber influido en el deterioro de la relación con Washington y por impulsar una estrategia política que habría perjudicado los intereses brasileños.

Una nueva disputa entre dos grandes economías del continente

La decisión abre un nuevo frente comercial en América y podría afectar sectores estratégicos como la agricultura, la industria, la tecnología y las materias primas. Brasil es uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos en América Latina, mientras que Washington representa uno de los mercados más importantes para las exportaciones brasileñas.

El conflicto ocurre en un contexto de creciente presión internacional por las políticas comerciales de la administración Trump, que ha utilizado los aranceles como una herramienta para renegociar acuerdos y proteger industrias estadounidenses.

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