París, 15 Julio.- La Asamblea Nacional de Francia aprobó definitivamente este miércoles una ley que permite a adultos con enfermedades incurables acceder a una muerte asistida bajo estrictas condiciones, poniendo fin a más de tres años de debate político, médico, ético y religioso sobre el derecho a decidir al final de la vida.
La iniciativa fue aprobada con 291 votos a favor y 241 en contra, después de haber superado tres lecturas parlamentarias previas. Con esta votación, la cámara baja completó el proceso legislativo, aunque la norma todavía deberá ser revisada por el Consejo Constitucional antes de su entrada en vigor.
El presidente francés, Emmanuel Macron, celebró la aprobación y recordó que en 2022 había prometido impulsar una reforma sobre el final de la vida. “Con seriedad, con humildad y con total respeto a nuestra democracia, ese compromiso se ha cumplido”, afirmó.
Una ley con requisitos estrictos
La nueva legislación establece que los pacientes podrán solicitar medicación letal cuando padezcan una enfermedad grave e incurable que comprometa su vida y provoque un sufrimiento físico insoportable que no pueda ser aliviado.
El modelo aprobado se centra principalmente en el suicidio médicamente asistido, donde el propio paciente administra la medicación. Solo en los casos en que la persona no pueda hacerlo por sus propios medios, un médico o enfermero podrá intervenir.
Entre los requisitos establecidos se encuentran:
- Tener al menos 18 años.
- Ser ciudadano francés o residente legal en Francia.
- Padecer una enfermedad grave e incurable en fase avanzada o terminal.
- Presentar un sufrimiento físico considerado insoportable.
- Realizar la solicitud de manera voluntaria y consciente.
La ley excluye a personas cuyo único motivo sea un sufrimiento psicológico y tampoco contempla la elegibilidad de pacientes con trastornos psiquiátricos graves o enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.
Francia abre un nuevo capítulo sobre el final de la vida
El debate sobre la muerte asistida ha sido especialmente complejo en Francia, un país con una fuerte tradición católica y una población cada vez más envejecida.
Hasta ahora, la legislación francesa permitía que médicos mantuvieran sedados a pacientes con enfermedades terminales antes de su fallecimiento, pero no autorizaba la eutanasia ni el suicidio asistido.
La nueva norma busca responder a una demanda social creciente. Diversas encuestas han mostrado durante los últimos años que una mayoría de franceses apoya ampliar las opciones disponibles para pacientes que enfrentan enfermedades incurables.
Los defensores de la reforma aseguran que la ley reconoce la autonomía del paciente y permite evitar sufrimientos extremos.
“Una ley que crea un nuevo derecho nunca obliga a nadie a ejercerlo”, afirmó Jonathan Denis, presidente de la Asociación por el Derecho a Morir con Dignidad, quien destacó que la decisión seguirá estando en manos de cada persona.
Críticas de grupos opositores
Los detractores de la medida advierten que la legalización podría generar presión sobre personas mayores, pacientes vulnerables o personas con discapacidad.
La organización Alliance Vita, contraria a la eutanasia, pidió reforzar primero los cuidados paliativos y señaló que presentar la muerte como una solución al sufrimiento no debe convertirse en una alternativa médica.
El Senado francés, donde los sectores conservadores tienen mayor peso, rechazó previamente el proyecto, pero la Asamblea Nacional tiene la última palabra cuando ambas cámaras no logran un acuerdo.
El Consejo Constitucional debe revisar la norma
El presidente del Senado, Gérard Larcher, y el primer ministro Sébastien Lecornu anunciaron que enviarán la ley al Consejo Constitucional para evaluar su compatibilidad con la Carta Magna francesa.
El organismo tendrá hasta un mes para pronunciarse. Solo después de esa revisión la legislación podría comenzar a aplicarse.
Un debate que también avanza en Europa
Francia se suma así a un grupo reducido de países que permiten alguna forma de muerte asistida bajo determinadas condiciones.
Mientras tanto, Reino Unido continúa debatiendo una legislación similar para Inglaterra y Gales, que permitiría la muerte asistida para adultos con una expectativa de vida inferior a seis meses y con la aprobación de médicos y expertos.
En Alemania, el Parlamento rechazó en 2023 dos propuestas destinadas a regular esta práctica.
La aprobación francesa marca un cambio histórico en la política sanitaria del país y abre una nueva etapa en el debate europeo sobre los límites de la medicina, la autonomía personal y el derecho a decidir sobre el propio final de vida.








