Washington, 9 Julio.- La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar este jueves tras una nueva serie de ataques militares y represalias que elevaron la preocupación internacional por el riesgo de un conflicto de mayor alcance en Oriente Medio. La situación también incrementó la incertidumbre en los mercados financieros y volvió a poner en el centro de la atención al estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo.
El Comando Central de Estados Unidos confirmó que sus fuerzas ejecutaron una nueva ofensiva contra alrededor de 90 objetivos militares iraníes, un día después de haber atacado otros 80 blancos estratégicos. Según Washington, las operaciones buscan reducir la capacidad de Teherán para amenazar el transporte marítimo comercial que atraviesa el Golfo Pérsico.
En respuesta, las autoridades iraníes informaron sobre ataques dirigidos contra instalaciones militares estadounidenses ubicadas en Baréin, Kuwait y Qatar, ampliando así el escenario de confrontación en la región.
El presidente Donald Trump advirtió que su país responderá con mayor contundencia a cualquier nueva agresión. «Cada vez que nos golpeen, responderemos veinte veces», declaró durante un vuelo oficial, aunque evitó confirmar si considera inevitable una guerra abierta entre ambas naciones.
La nueva escalada ocurre apenas unas semanas después de que ambos gobiernos alcanzaran un acuerdo provisional que abrió un período de negociaciones destinado a disminuir las tensiones. Sin embargo, las conversaciones permanecen suspendidas mientras Irán atraviesa el proceso de duelo nacional por la muerte del líder supremo Alí Khamenei, sin que hasta ahora existan avances concretos hacia una solución diplomática.
Como parte de las medidas adoptadas tras los recientes enfrentamientos, Washington eliminó la autorización que permitía nuevas ventas de petróleo iraní, argumentando que Teherán estaría detrás de ataques contra embarcaciones comerciales en el estrecho de Ormuz.
La incertidumbre también comenzó a reflejarse en el tráfico marítimo. Diversos operadores redujeron el tránsito por el corredor energético mientras evalúan la evolución del conflicto y el posible impacto sobre el suministro global de crudo.
En los mercados internacionales, el precio del petróleo Brent mostró una fuerte volatilidad. Después de dispararse más de un cinco por ciento durante la jornada anterior, el barril registró una ligera corrección, aunque los analistas mantienen la atención sobre el riesgo de nuevas interrupciones en el suministro energético.
Las fuerzas estadounidenses señalaron que entre los objetivos alcanzados se encuentran sistemas de defensa aérea, depósitos de misiles, drones e infraestructura utilizada para la vigilancia costera. Medios iraníes también reportaron daños en líneas ferroviarias que obligaron a suspender parte del servicio entre Teherán y Mashad.
Mientras tanto, la Guardia Revolucionaria iraní aseguró que podría ampliar sus operaciones militares si continúan los ataques estadounidenses. Autoridades iraníes insistieron en que cualquier nueva ofensiva recibirá una respuesta proporcional.
En paralelo, el primer ministro de Qatar sostuvo conversaciones telefónicas con el canciller iraní para analizar la situación. Doha expresó su preocupación por los ataques contra buques comerciales y advirtió que la creciente inseguridad en el estrecho de Ormuz amenaza la estabilidad regional y la economía internacional.
Las autoridades de Kuwait informaron que durante la madrugada interceptaron varios misiles balísticos, un misil de crucero y múltiples drones que ingresaron en su espacio aéreo. En Baréin, las autoridades activaron las alarmas de emergencia y recomendaron a la población trasladarse a refugios preventivos.
Los analistas consideran que la continuidad de las negociaciones dependerá de la evolución de los enfrentamientos en los próximos días. Entre los asuntos pendientes figuran el control de la navegación en el estrecho de Ormuz, la liberación de activos iraníes congelados en el extranjero y la reanudación de las conversaciones sobre el programa nuclear de la República Islámica.








