Nairobi, 9 Julio.- El brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) continúa avanzando y ya ha provocado 600 muertes confirmadas, mientras las autoridades sanitarias reportan nuevos contagios en una cuarta provincia del país y refuerzan las medidas de vigilancia para contener la emergencia.
Según el último informe del Ministerio de Comunicación y Medios de la RDC, actualizado hasta el 7 de julio, se han registrado 1.759 casos confirmados en las provincias orientales de Kivu del Norte, Kivu del Sur e Ituri, las zonas más afectadas por la enfermedad.
Además, las autoridades detectaron dos nuevos contagios en Kisangani, ubicada en la provincia de Tshopo, una región vecina donde continúan las investigaciones epidemiológicas para determinar el origen de los casos y evitar una mayor propagación del virus.
Uno de los pacientes identificados en Tshopo estaría relacionado con la zona sanitaria de Nia-Nia, en la provincia de Ituri, considerada el epicentro del actual brote.
La enfermedad mantiene una alta tasa de mortalidad
El Gobierno congoleño informó que la tasa de letalidad del brote de ébola se mantiene en 34,1 %, una cifra que refleja la gravedad de la emergencia sanitaria.
Actualmente, 285 pacientes permanecen aislados o bajo hospitalización, mientras que alrededor de 750 personas han logrado recuperarse tras contraer la enfermedad.
Los equipos médicos continúan fortaleciendo la identificación temprana de nuevos casos y el seguimiento de personas que tuvieron contacto con pacientes infectados. La tasa de rastreo de contactos alcanza actualmente el 80 %, según las autoridades sanitarias.
El virus traspasa fronteras y llega a Uganda y Francia
La expansión del brote no se ha limitado al territorio congoleño. En la vecina Uganda, los organismos de salud han confirmado 20 casos de ébola, incluidos 15 relacionados con contagios importados desde la RDC. Entre esos pacientes se registraron dos fallecimientos.
Además, Francia confirmó su primer caso positivo de la enfermedad, correspondiente a un médico que regresaba de una misión humanitaria en la República Democrática del Congo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote como una emergencia de salud pública de importancia internacional y advirtió sobre el riesgo de una mayor propagación si no se mantienen las medidas de control.
Una de las peores epidemias de ébola registradas
La actual crisis sanitaria se convirtió en la tercera epidemia de ébola más grave de la historia, solo superada por el brote ocurrido en África Occidental entre 2014 y 2016, que causó aproximadamente 11.000 muertos y 28.000 contagios, y por la epidemia registrada en el este de la RDC entre 2018 y 2020, con 2.299 fallecidos y 3.481 casos.
El actual brote corresponde a la cepa Bundibugyo del virus del Ébola, una variante cuya mortalidad puede situarse entre el 30 % y el 50 % y para la cual actualmente no existe una vacuna autorizada ni un tratamiento específico aprobado, según la OMS.
El virus se transmite principalmente mediante el contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y puede provocar síntomas graves como fiebre hemorrágica, vómitos, diarrea y hemorragias internas.
Las autoridades congoleñas y los organismos internacionales mantienen activos los equipos de respuesta mientras intentan contener una emergencia que afecta especialmente a comunidades vulnerables del este del país.








