São Paulo, 1 Abril.- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció planes para remodelar su Gobierno tras la salida de al menos 14 ministros que competirán en las elecciones de octubre, donde busca su reelección.

A seis meses de los comicios presidenciales y legislativos, Lula agradeció a los ministros salientes y resaltó los logros de su gestión durante los últimos tres años y medio en el Palacio Presidencial de Brasilia. “Tengan orgullo de decir lo que hicieron y cómo contribuyeron a que el país volviese a la normalidad”, afirmó, comparando su administración con la de su predecesor Jair Bolsonaro (2019-2022) y señalando que la situación actual es “infinitamente mejor” que la que dejó el ultraderechista.

Ministros que dejan el Gobierno

Entre los cargos que abandonan el Ejecutivo destacan figuras clave como Rui Costa, jefe de la Casa Civil, y Gleisi Hoffmann, ministra de Relaciones Institucionales, quienes competirán por un escaño en el Senado representando al Partido de los Trabajadores.

El exministro de Hacienda, Fernando Haddad, renunció recientemente para postularse como gobernador del estado de São Paulo, la región más poblada y estratégica para la reelección de Lula. Por su parte, el vicepresidente Geraldo Alckmin permanecerá en su cargo y buscará repetir mandato.

Según la ley brasileña, todos los miembros del Ejecutivo que aspiren a cargos electorales deben dejar sus puestos seis meses antes de los comicios, con excepción del presidente y vicepresidente, plazo que vence este sábado.

Gobierno mantiene rumbo

A pesar de la salida de ministros, Lula aseguró que no habrá cambios en el programa de Gobierno: “La máquina ya está funcionando (…) la obligación de quien se queda es concluir proyectos”, enfatizó.

Actualmente, Lula enfrenta como principal rival al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente, con encuestas que muestran un empate técnico entre ambos. Además, el gobernador derechista de Goiás, Ronaldo Caiado, anunció su candidatura presidencial como alternativa a la polarización Lula-Bolsonaro.

El movimiento de remodelación busca reforzar la presencia de aliados en la Cámara Alta, fundamental para la aprobación de magistrados de la Corte Suprema y otras decisiones clave del Ejecutivo.

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