San Francisco, 22 mar.- Amadeo Pietro Giannini, conocido como «el banquero caballeroso» y el “banquero del pueblo”, revolucionó la banca moderna con un modelo inclusivo que abrió oportunidades a inmigrantes, pequeños comerciantes, mujeres y artistas, dejando un legado que aún perdura en Bank of America y en la historia económica de Estados Unidos.
Nacido en San José el 6 de mayo de 1870, Giannini creció en una pequeña granja familiar y, tras incorporarse al negocio de frutas y verduras de su padrastro, desarrolló un agudo sentido de responsabilidad y justicia. Con 31 años vendió su parte del negocio a sus empleados y se adentró en la banca, motivado por la exclusión financiera que sufrían los inmigrantes italianos en San Francisco.
En 1904 fundó el Banco de Italia, un banco popular que ofrecía crédito basado en la integridad de las personas, no en su riqueza, y que pronto se convirtió en un modelo de banca social y cercana a la comunidad. Tras el devastador terremoto de 1906, Giannini salvó los fondos del banco y, desde un improvisado escritorio en un muelle de North Beach, comenzó a otorgar préstamos inmediatos para reconstruir hogares y negocios, confiando en el carácter de sus clientes.
Su visión pionera incluyó la creación de sucursales en barrios populares, la banca para mujeres, programas de ahorro escolar y asistencia financiera a minorías y veteranos. La diversificación geográfica y la ampliación de la red permitieron que el banco resistiera crisis como la Gran Depresión, consolidando su reputación de seguridad y fiabilidad.
Además, Giannini apoyó a emprendedores y proyectos innovadores que otros consideraban riesgosos: financió al puente Golden Gate, respaldó la producción cinematográfica de Charlie Chaplin y Frank Capra, y otorgó un préstamo clave a Walt Disney para completar «Blancanieves y los 7 enanitos». También apoyó a los fundadores de Hewlett-Packard, contribuyendo al nacimiento de Silicon Valley.
En 1930, el Banco de Italia pasó a llamarse Bank of America, reflejando su expansión y enfoque social. Tras la Segunda Guerra Mundial, Giannini financió la reconstrucción industrial en Italia, demostrando que su visión de banca iba más allá de la mera acumulación de riqueza.
A pesar de construir el banco más grande del mundo, su patrimonio personal nunca superó los US$500.000. Para Giannini, el dinero era una herramienta de desarrollo económico y social, no un fin en sí mismo. Creó fundaciones para apoyar la investigación médica y científica y donó generosamente a la Universidad de California y al Caltech.
Cuando murió el 3 de junio de 1949, miles de personas asistieron a su funeral en San Francisco, testimonio del cariño y respeto que despertaba el hombre que democratizó la banca y dejó un legado duradero en la economía y la sociedad.








