Madrid, 13 de octubre.- La sala del Trono del Ayuntamiento de Ceuta fue inaugurada por Alfonso XIII en 1927. Casi un siglo después, este espacio congregó a todas las autoridades locales en una cita excepcional que no se repetía desde 2007. Este martes, los Reyes Don Felipe y Doña Letizia han visitado la ciudad autónoma por primera vez. La cita ha comenzado en la antigua calle de la Misericordia, donde los Reyes han empleado más de 20 minutos en saludar a los miles de ciudadanos agolpados en las aceras. Después, han entrado en el Ayuntamiento y desde el balcón han vuelto a saludar al publico, que también ocupaba la plaza de la Virgen de África.
En el interior del consistorio, Don Felipe y Doña Letizia han tenido una reunión con una docena de representantes de distintos ámbitos de la sociedad ceutí. Un encuentro a puerta cerrada para que, libremente, pudieran expresar sus sensaciones 75 días después de la violación de la frontera sur de Europa con la entrada masiva de inmigrantes a nado.
Después de ese momento, los Reyes se han trasladado al salón del Trono, donde han recibido las llaves de oro de la ciudad y la bienvenida oficial del presidente autonómico, Juan Jesús Vivas. El político ha comenzado citando a Joan Manuel Serrat, para afirmar: «Hoy es un gran día». Y agradecer la presencia de los Reyes para «sembrar confianza donde más se necesita la confianza; confianza para resistir y confianza para alumbrar la salida del túnel en el que, desde hace dos meses y medio, nos encontramos».
El político ha dado la bienvenida a los Reyes «a su casa», usando ese término porque «Ceuta es, ante todo, España en esta otra orilla del Estrecho mar que nos une». Y ha afirmado que los ceutíes sienten por el Monarca y su esposa «cariño y admiración» por «la manera en que ejercen las funciones que la Constitución les atribuye; por su cercanía y humanidad; por su implicación en favor de los más vulnerables y de las causas justas; por su templanza y valentía; por su sentido del deber; por su decencia e integridad; por su amor a España».
Tras repasar la historia de Ceuta desde la antigua Roma, recordando así que es un territorio español de pleno derecho, y no una colonia ocupada como intenta vender Marruecos, Vivas se ha sincerado: «Ahora vivimos el momento más difícil de nuestra historia reciente». Y ha elevado a 100.000 el número de personas que «fueron utilizadas para vulnerar nuestra frontera, nuestra integridad territorial». Vivas ha elevado el tono para tildar de «invasión» lo sucedido. Un fenómeno que, ha acusado: «Se concibió, organizó y llevó a cabo con la intención de poner en riesgo la línea de flotación de nuestra ciudad; sus efectos así lo ponen en evidencia», ha dicho. El político ha enumerado varias consecuencias, como la puesta «en jaque nuestra soberanía» y «la mayor crisis de seguridad nacional de nuestra democracia».
Unas palabras que cobran más sentido tras conocer que en el momento de la invasión, el buque insignia de la Armada marroquí, el Mohamed VI, junto a dos patrulleros alauíes, invadieron las aguas territoriales españolas, lo que provocó la movilización de dos buques escolta españoles: la Santa María y la Victoria, tal y como publicó El País y confirmó el propio Pedro Sánchez. «Ceuta no es la que era; los ceutíes hemos tenido que cambiar nuestros hábitos de vida y perdido seguridad, tranquilidad y libertad», ha concluido Vivas, que también ha afirmado que sienten «inquietud de que pueda volver a ocurrir; y el riesgo de quiebra de la convivencia; en definitiva, una olla a presión que, en cualquier momento, puede estallar».
«Ceuta sufre, está herida, han intentado cortarle las alas, pero sigue en pie y con la firme determinación de salir adelante», ha dicho el presidente, advirtiendo que pese a ello, los ceutíes demandan «la vuelta a la normalidad mediante la única vía posible: el retorno a su país de todos los que llegaron, de manera masiva e ilegal, aquellos fatídicos días de julio, y aún permanecen en nuestra ciudad».








