Madrid, 28 de septiembre.- La portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid, Alicia del Río, ha afirmado en rueda de prensa desde la acampada instalada en la Puerta del Sol que el movimiento social no aceptará «migajas ni medidas vacías» en el Real Decreto-ley de vivienda que el Consejo de Ministros prevé abordar este martes. Del Río defiende la necesidad urgente de aprobar íntegramente la norma rebautizada como «Real Decreto Maricarmen», señalando que la medida irrenunciable e innegociable es la implantación de contratos de alquiler indefinidos con renovación automática para garantizar la estabilidad habitacional y frenar las subidas abusivas o expulsiones mediante burofax.
Durante su comparecencia ante los medios de comunicación, la representante de la organización ha rechazado de manera categórica propuestas alternativas como la construcción masiva de vivienda o la concesión de bonificaciones fiscales a los arrendadores, calificándolas de «engañifas» que favorecen al sector rentista. En su lugar, instó al Gobierno de Pedro Sánchez a legislar «a favor de la gente y no de los fondos buitre», recordando que la regulación del mercado y el tope a los precios del alquiler son pasos imprescindibles que ya se aplican con éxito en otros países de la Unión Europea.
A preguntas de la prensa sobre la continuidad del campamento en la céntrica plaza madrileña y la posibilidad de un desalojo policial ordenado por el Ayuntamiento, Del Río aseveró que las acampadas no sienten «ningún miedo, sino esperanza y rabia». Asimismo, la portavoz restó trascendencia a los conatos de provocación por parte de agitadores de extrema derecha que intentaron alterar la protesta, destacando que el colectivo actuó de forma pacífica para expulsarlos y mantener el foco en la reivindicación de la vivienda como un derecho fundamental.
Finalmente, el Sindicato de Inquilinas ha advertido de que el dictamen del próximo Consejo de Ministros supondrá únicamente la «primera batalla» de una serie de acciones coordinadas a nivel nacional. Del Río avisó de que el movimiento seguirá organizando convocatorias y utilizando todas las herramientas de protesta social necesarias durante los próximos meses para evitar que la norma quede descafeinada durante su posterior tramitación en el Congreso de los Diputados.
Entre las más de 200 tiendas de la Puerta del Sol destacan Carla y Javi, dos amigos que suman ya dos noches consecutivas durmiendo en la plaza. Narran que la primera jornada fue totalmente improvisada y caótica, pero aseguran que la logística ha mejorado notablemente con el paso de las horas. Durante todo el día, el goteo de vecinos que se acercan a ofrecer café caliente y comida es constante, mientras un único tema domina cada conversación: la crisis del acceso a la vivienda.
Carla, madrileña de nacimiento, asume con resignación la imposibilidad de independizarse en su ciudad: «Sé que nunca voy a poder permitirme un piso aquí, en mi propia casa». A su lado, Javi, un joven vasco que se trasladó a la capital por los estudios, comparte una visión igual de pesimista sobre su futuro residencial: «Viendo los precios actuales no tengo ninguna esperanza de poder quedarme ni de acceder a una vivienda digna».
Entre las tiendas de Sol, jóvenes residentes en Madrid como Africa Azaceta, Nir palomo y su perrita Kafé, afrontan el cansancio de las noches en la plaza con un objetivo claro: «Sola veo imposible pagar un alquiler; la mitad del sueldo no da y dependes de tus padres». Pese al escepticismo sobre las medidas políticas que se voten en las próximas horas: «Aprobarán algo insuficiente para desinflar la protesta», aseguran que la crisis de Mari Carmen ha sido la mecha definitiva: «Faltaba un símbolo para pasar de la queja a la acción. Aunque sea incómodo, esto es solo el pistoletazo de salida».
A la acampada de Sol continúan sumándose personas llegadas desde toda España. Entre ellas se encuentra el activista asturiano Jorge Fernández, quien ve en la movilización una respuesta histórica similar al 15M ante el fracaso de las instituciones: «La gente se ha cansado de esperar a que el Gobierno resuelva los problemas». Tras citar el emblemático caso de Maricarmen, lanza un aviso directo al Ejecutivo: «Sánchez tiene que elegir si sigue en coalición con los fondos buitre o con la gente que defiende la vivienda».
Entre los acampados de Sol también hay espacio para la veteranía: Antonia Calvo y Antonio Hernández, un matrimonio mayor venido desde Sevilla la Nueva, se han acercado a la plaza para mostrar su apoyo incondicional a los jóvenes. «Venimos por ellos y por todos nosotros; esto es un ‘¡Basta ya!'», asegura Antonia, quien explica la asfixia del alquiler incluso fuera de la capital y acusa a los grandes rentistas de la crisis actual: «A partir de tres o cuatro pisos, dime tú si eso no es especular». Pese a haber sufrido los efectos del gas pimienta durante el altercado matutino con Bertrand Ndongo, del que afirman: «no hay derecho, venía a provocar», la pareja defiende la necesidad de movilizarse ante el problema de la vivienda y la sanidad pública: «El Gobierno tiene que hacer más y la alternativa no propone nada; aquí nos jugamos el futuro de todos».
Este lunes, ha habido momentos de tensión con la llegada de Bertrand Ndongo, comunicador de Periodista Digital, cuando varios concentrados han comenzado a recriminar su presencia al grito de «¡Fuera fascistas de nuestros barrios!». En cuestión de minutos, la multitud se ha organizado a gran velocidad, rodeando al activista y presionando en grupo hasta expulsarlo de la plaza entre increpaciones y un ambiente de alta crispación en el que incluso se ha llegado a utilizar gas pimienta. El altercado, formado de forma repentina, ha pillado completamente por sorpresa a numerosos turistas que transitaban en ese momento por el centro de la plaza.








