Córdoba, 12 de septiembre.- En febrero, en pleno conflicto por el cierre de Fate, un miembro del Gobierno que visita con frecuencia la Quinta de Olivos opinaba ante Infobae sobre las consecuencias del régimen macroeconómico que impulsa la administración de Javier Milei; en particular en lo relativo al empleo en los grandes conurbanos. “Todo forma parte de la transición de una economía soviética como la que nos dejaron. En ese proceso, se eliminarán trabajos improductivos, pero se crearán otros”, afirmaba.
En el Gobierno no ocultan que las reglas del juego que han impuesto en la economía en los últimos años fueron tendientes a favorecer a ciertos rubros como los hidrocarburos, la minería, la agroindustria y la intermediación financiera, en detrimento de los polos industriales en los conurbanos del AMBA, Córdoba y Santa Fe. El mes pasado, la actividad económica se recuperó un 0,8% mensual y 2,7% interanual principalmente por la tracción de los sectores primarios; mientras que la actividad industrial tuvo desempeños negativos.
La dinámica económica del Gobierno fue abordada en un extenso artículo publicado este jueves en el Financial Times. Al ser consultado, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, pronosticó que de perpetuarse ciertas condiciones macroeconómicas, podrían producirse importantes oleadas migratorias internas para las próximas décadas.
En concreto, afirmó que cuatro millones de personas podrían abandonar el Gran Buenos Aires en las próximas tres décadas para radicarse mayormente en la Patagonia y en el Noroeste Argentino. La hipótesis del funcionario divide ese desplazamiento en dos corrientes: una hacia los distritos petroleros y gasíferos de la Patagonia, y otra hacia las provincias del norte donde se concentran los nuevos proyectos de cobre, litio y plata.
En el entorno de Sturzenegger explicaron que la estimación se desprende de una tesis hecha por alumnos de la Maestría en Economía de la Universidad de San Andrés (UdeSA) titulada In the long run we are all in the Pampas: Un modelo de transición demográfica para Argentina.
A modo de síntesis, el texto plantea que si se consolidan la apertura económica, la desregulación y grandes inversiones en sectores exportadores como los mencionados anteriormente, Argentina podría experimentar una reversión parcial de la histórica concentración poblacional en el AMBA. El flujo migratorio partiría de las grandes áreas urbanas, en especial del Gran Buenos Aires, hacia provincias del interior con recursos naturales y nuevos proyectos productivos.
El modelo proyecta una reducción aproximada de 4,18 millones de habitantes del AMBA, o 23,9% de su población inicial, en ese contexto hipotético. No significa necesariamente que Buenos Aires quede despoblada, sino que perdería parte de su peso relativo dentro de la distribución territorial de la población argentina. En contraposición, marcan que hay provincias con posibilidades de duplicar su población, como Catamarca (237%) o Neuquén (180%).
¿El Gobierno está utilizando estimaciones o proyecciones como estas para realizar políticas públicas para favorecer esa eventual migración interna? Infobae consultó en diferentes despachos y en todos ellos la respuesta siempre fue negativa. “Es un proceso que eventualmente hará el mercado y que contará con la ejecución de las propias provincias, nosotros no tenemos nada que hacer”, afirmaron desde la Casa Rosada. En tanto, desde el Ministerio de Desregulación afirmaron que las estimaciones son utilizadas por Sturzenegger para sus discursos, pero que no es un insumo que se esté utilizando para definir algún tipo de medida o programa.
Diferente parece ser el caso de las administraciones subnacionales. Algunas advirtieron efectos concretos en los últimos años. Uno de los casos es la provincia de Neuquén. “Hoy están viniendo cerca de 30.000 y 35.000 personas al año”, destaca a Infobae el ministro provincial de Planificación, Innovación y Modernización, Ruben Etcheverry.
Los números que se evidencian en la provincia patagónica no son equiparables a la dinámica negativa de empleo que se está produciendo, por caso, en el Conurbano bonaerense. Tampoco estaría en condiciones de poder absorber los puestos de trabajo que se han perdido en el sector de los trabajadores registrados a nivel nacional. Los últimos números mensuales que elaboró la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) marcan que en mayo hubo 2.371 empresas menos que en abril y 70.217 menos trabajadores en el mes a nivel nacional.
Al margen de esta importante salvedad, desde la administración provincial que comanda Rolando Figueroa admiten que en los últimos años se ha ido incrementando notoriamente la llegada de personas que aplicó a empleos en el distrito o que pretende hacerlo.
Un informe gubernamental interno al que accedió Infobae analiza este caso: “El proceso puede verse acelerado por las crecientes asimetrías territoriales y por el deterioro de las condiciones sociales, laborales y productivas en otras regiones, particularmente en grandes aglomerados urbanos como el conurbano bonaerense, donde la pérdida de empleo formal, el cierre de establecimientos, la retracción industrial y el debilitamiento del comercio y los servicios reducen las oportunidades de inserción y pueden actuar como factores de expulsión”.








