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Bonanza, la serie de culto que cambió el western televisivo, convirtió a una familia del Oeste en un fenómeno y se metió en los hogares

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Redacción, 12 de septiembre.- “¡Mira eso, Adam! Recrea la vista con algo que debe de parecerse mucho al cielo…”, le dijo Ben Cartwright a su hijo mientras ambos contemplaban La Ponderosa, el extenso rancho familiar situado a orillas del lago Tahoe.

Con esa escena, emitida el 12 de septiembre de 1959, Lorne Greene y Pernell Roberts presentaron por primera vez a Ben y Adam Cartwright, los protagonistas de Bonanza. La serie se convertiría en una de las producciones del Lejano Oeste más recordadas y exitosas de la televisión estadounidense, en una época en la que las historias de vaqueros dominaban la programación.

Transmitida por NBC entre 1959 y 1973, Bonanza seguía a los Cartwright, propietarios de un gran rancho en Nevada. Ben, viudo en tres ocasiones, había tenido un hijo con cada una de sus esposas: Adam, Hoss y Little Joe. Las diferencias de carácter y los conflictos entre los hermanos formaban parte de las tramas familiares de la ficción.

Frente a otros westerns de entonces, centrados en tiroteos, duelos y enfrentamientos, la serie privilegiaba los vínculos familiares, los dilemas morales y la relación de los Cartwright con su comunidad. También marcó un hito técnico al ser la primera serie dramática de una hora rodada y emitida íntegramente en color. Y significó también el salto actoral para un joven Michael Landon. A lo largo de sus 14 temporadas, la producción sumó 431 episodios.

Hacia finales de la década de 1950, el western dominaba la televisión estadounidense con una fórmula repetitiva de vaqueros solitarios, pistoleros y pueblos polvorientos donde la violencia dictaba las reglas. En ese escenario saturado irrumpió Bonanza, una propuesta que desafió los clichés del género. En lugar de justicieros errantes y tiroteos sin sentido, la pantalla recibió a una familia profundamente arraigada a su tierra, con conflictos que no se resolvían a punta de pistola sino a través de la justicia, la compasión y los dilemas morales.

Esta visión humana fue una respuesta directa de su creador, David Dortort, quien sentía rechazo por el estereotipo del “héroe vagabundo”. Estaba convencido de que los verdaderos forjadores del Oeste habían sido los pioneros y las familias trabajadoras, y diseñó un concepto innovador centrado en La Ponderosa, un imponente rancho ubicado cerca de Virginia City, Nevada, a orillas del hermoso lago Tahoe.

El alma de la serie estaba en el clan de los Cartwright, liderado por el patriarca Ben, un personaje que el director creó inspirándose en los valores de su propio padre. Y estaban sus tres hijos varones de distintas madres fallecidas: el intelectual Adam, el gigante amigable Hoss y el impulsivo galán Little Joe. Este último fue interpretado por un joven Michael Landon de 22 años, quien no solo saltó a la fama mundial con este papel, sino que bajo la mentoría de Dortort dio sus primeros pasos como guionista y director.

Las diferentes personalidades de los hermanos —interpretados por Pernell Roberts (Adam), Dan Blocker (Hoss) y Michael Landon (Little Joe)— y la firme autoridad de Lorne Greene (Ben), abrían la puerta a historias dinámicas. Las tramas pasaban por una profunda discusión doméstica o una encrucijada ética, y eso rompía con los modelos familiares tradicionales de la época porque mostraba un hogar atípico pero inquebrantable, unido por el afecto mutuo.

Más que un simple escenario de fondo, La Ponderosa funcionaba como un personaje más y era el refugio emocional al que los protagonistas siempre regresaban luego de cada tormenta. Mientras el viudo Ben intentaba preservar la unidad familiar a toda costa, Adam aportaba una mirada racional y culta, Hoss equilibraba la balanza con su fuerza e ingenuidad, y el menor, Little Joe, encarnaba la pasión juvenil. Esta combinación, a veces explosiva, garantizaba que la serie mantuviera una íntima dimensión humana, incluso cuando la acción se trasladaba lejos del rancho.

Esta serie también marcó un hito tecnológico: fue el primer drama televisivo de larga duración filmado enteramente a color, estrategia impulsada por Dortort para potenciar la venta de televisores y resaltar la belleza de los paisajes naturales de Nevada.

El éxito de Bonanza no fue inmediato. La serie encontró progresivamente a su público hasta convertirse en uno de los grandes fenómenos: contaba historias casi cotidianas desde otra mirada. Sus relatos variaban entre la acción (esperada porque todos usaban armas) con asuntos vinculados a la discriminación, la pobreza, la responsabilidad y las injusticias dentro de la comunidad.

Y La Ponderosa fue el lugar fundamental para darle esa identidad. El rancho era el punto de partida de las historias, que luego podían extenderse hacia Virginia City y otros lugares del Oeste. Allí se realizaban las reuniones familiares, llegaban visitas inesperadas y surgían amenazas… También representaba aquello que los Cartwright debían proteger: la tierra, el hogar y la continuidad de la familia.

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