Lima, 3 de septiembre.- La advertencia de que El Niño se intensificará hasta alcanzar una categoría muy fuerte y podría extender sus efectos hasta 2027 volvió a poner el foco en uno de los fenómenos climáticos más influyentes del planeta.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) prevé que el episodio seguirá fortaleciéndose en los próximos meses y alterará lluvias, temperaturas y la probabilidad de eventos extremos en distintas regiones del mundo.
“El Niño tiene el potencial de asestar un duro golpe a comunidades y economías de todo el mundo. Somos testigos de la devastación que causan sequías e inundaciones y, según las previsiones, estos efectos se agravarán a medida que se intensifique El Niño”, explicó la Secretaria General de la OMM, la argentina Celeste Saulo.
Para explicar qué es El Niño y por qué puede alterar el clima en distintas regiones del mundo, Infobae consultó a la meteoróloga de Meteored Cindy Fernández y al profesor de Geografía y meteorólogo Marcelo Madelón, pronosticador del Aeropuerto de Córdoba.
El Niño es la fase cálida de un sistema natural del clima conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS).
En términos simples, ocurre cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental se calientan más de lo habitual durante varios meses.
Ese cambio no queda limitado al océano. También altera la atmósfera sobre esa región y modifica la circulación del aire.
El ENOS tiene tres fases: El Niño, neutral y La Niña, explicó Fernández a Infobae. “Es un cambio de circulación atmosférica global desencadenado por un calentamiento (El Niño) o un enfriamiento (La Niña) atípico del océano Pacífico ecuatorial”, agregó la especialista de Meteored.
“Los océanos interactúan de manera constante con la atmósfera, a la que le entregan calor, es decir energía, y vapor de agua. Cuando varía la temperatura del mar, también cambia la cantidad de vapor y energía que recibe la atmósfera”, completó Fernández.
“Cuando eso pasa, se reordenan los centros de alta y baja presión y las masas de aire siguen trayectorias distintas de las habituales”, agregó la meteoróloga. “Así, lluvias, sequías o entradas de aire más frío o más cálido pueden desplazarse hacia regiones donde no eran frecuentes. En otras palabras, El Niño cambia la circulación atmosférica en gran parte del planeta”.








