Redaccion, 2 de septiembre.- El número de fallecidos por el brote de ébola en República Democrática del Congo ha superado los 3.000, según datos del Gobierno publicados este miércoles, mientras la peor epidemia de la historia del país sigue extendiéndose por el noreste.
El brote, causado por la subespecie de Bundibugyo del ébola, se ha convertido en el mayor y más mortífero de la historia de RDC tras superar a la epidemia de 2018-2020.
Ahora solo es superado por el brote de África Occidental de 2014-2016, que infectó a más de 28.600 personas y causó la muerte de más de 11.000 en Guinea, Liberia y Sierra Leona.
Las cifras del Gobierno indicaban que el número de fallecidos había ascendido a 3.007, mientras que los casos confirmados alcanzaban los 6.186.
El brote se declaró oficialmente en la provincia de Ituri el 15 de mayo, aunque algunos responsables sanitarios y expertos afirman que podría haber comenzado ya en enero.
Desde entonces se ha extendido a seis provincias, a pesar de los esfuerzos de las autoridades congoleñas, la Organización Mundial de la Salud y las organizaciones humanitarias por contenerlo.
Expertos sanitarios señalan que la debilidad de los sistemas de vigilancia, la inseguridad y la resistencia de las comunidades han obstaculizado los esfuerzos por identificar y tratar a los pacientes de forma precoz.
La Organización Mundial de la Salud estima que alrededor del 60% de las muertes se producen fuera de los centros de tratamiento, lo que pone de relieve las dificultades para detectar los casos antes de que los pacientes sucumban a la enfermedad.
No existen vacunas ni tratamientos aprobados contra el ébola de Bundibugyo, pero se están desarrollando varias vacunas, entre ellas las candidatas de la Universidad de Oxford y la Iniciativa Internacional para la Vacuna contra el Sida (IAVI).
Las autoridades congoleñas han comenzado recientemente a vacunar al personal sanitario de primera línea con la vacuna Ervebo de Merck, autorizada contra la subespecie de Zaire del ébola, y de la que se cree que ofrece cierta protección cruzada contra el virus de Bundibugyo.








