Puerto Principe, 25 de agosto.- Más de 50 personas fueron secuestradas y al menos 47 murieron después de un ataque de pandillas en Kenscoff, una comunidad de las colinas próximas a Puerto Príncipe que hasta hace poco conservaba una relativa calma en medio de la crisis de seguridad que atraviesa Haití.
La ofensiva comenzó el domingo y dejó además viviendas incendiadas, familias desplazadas y una nueva amenaza contra las autoridades haitianas, después de que un jefe de banda advirtiera que mataría a los rehenes si las fuerzas de seguridad herían o abatían a integrantes del grupo armado durante un operativo en la zona.
Esta masacre irrumpe como uno de los episodios más graves de los últimos años en Haití, en un momento en que el país intentaba mostrar señales de recuperación en materia de seguridad. Según datos difundidos por la ONU, entre las víctimas fatales hubo al menos cinco niños, mientras que 22 personas fueron ejecutadas en una iglesia donde habían buscado refugio.
El ataque golpeó a una comunidad agrícola ubicada en las alturas sobre Puerto Príncipe, una posición estratégica por su cercanía con Pétion-Ville y por las rutas que conectan la capital haitiana con el sur del país. Ese factor explica parte del interés de las pandillas por expandirse hacia el área, que desde enero ya sufría ataques esporádicos, aunque ninguno de la magnitud del registrado ese fin de semana.
Los sobrevivientes comenzaron a encontrar cadáveres en las calles durante la madrugada del lunes, entre escenas de dolor y desesperación. Varias familias buscaron a sus parientes entre los cuerpos o entre los desaparecidos, mientras otras denunciaron que el Estado no dio la protección suficiente pese al avance de la violencia en la zona.








