Rosario, 10 agosto.- Lionel Messi regresó a Rosario para despedir a su padre, Jorge Messi, fallecido el sábado 8 de agosto después de varios meses de problemas de salud. El futbolista llegó acompañado por su familia y se refugió en la intimidad para afrontar uno de los momentos más difíciles de su vida.

La familia Messi eligió mantener en estricta reserva los detalles de la despedida. El hermetismo fue respetado en gran medida por los habitantes de Rosario, una ciudad que ha acompañado al capitán argentino desde sus primeros pasos en el fútbol y que volvió a rodearlo ahora, en uno de sus momentos de mayor dolor.

Messi viajó desde Fort Lauderdale, en Estados Unidos, hacia Rosario el sábado al mediodía en un vuelo chárter. Desde el aeropuerto Internacional Islas Malvinas de Fisherton se trasladó directamente al cementerio El Prado, en la localidad de Pérez, donde se reunió con sus hermanos y otros familiares.

La ceremonia se desarrolló en un entorno privado y con un reducido grupo de familiares y amigos cercanos. En las inmediaciones apenas se registraron algunos seguidores que quisieron expresar su cariño al futbolista sin interferir con la despedida.

Jorge Messi, una figura decisiva en la carrera de Lionel

Jorge Messi fue mucho más que el padre del astro argentino. Durante décadas estuvo estrechamente vinculado a la carrera deportiva de su hijo y acompañó su formación desde los primeros años en Rosario.

Lionel comenzó a jugar al fútbol desde niño en el club Abanderado Grandoli y posteriormente pasó por las divisiones inferiores de Newell’s Old Boys. Jorge fue una presencia constante durante ese proceso que finalmente llevó al futbolista desde Rosario hasta el fútbol europeo y, posteriormente, a convertirse en uno de los jugadores más importantes de la historia.

La relación entre ambos también estuvo marcada por el vínculo que compartían con el fútbol. Messi ha reconocido en numerosas ocasiones que a su padre le apasionaba verlo jugar y que sus partidos siempre fueron un motivo especial para él.

Un Mundial marcado por la salud de su padre

La situación de Jorge Messi había generado preocupación dentro del entorno familiar durante los últimos meses.

El estado de salud de su padre también estuvo presente durante el reciente Mundial. En uno de los momentos más recordados de la competición, Lionel Messi celebró un gol mostrando debajo de su camiseta una remera con la frase “Te amo papi”, en un mensaje dirigido a Jorge.

El futbolista también ha contado que su padre disfrutaba especialmente de verlo jugar y que sufría junto a él cuando las cosas no salían como esperaba.

Pese a las dificultades personales, Messi continuó compitiendo al máximo nivel. Tras su etapa en Europa, eligió continuar su carrera en el Inter Miami, donde ha mantenido su protagonismo y ha seguido acumulando goles, asistencias y récords.

Rosario acompañó a Messi sin invadir su intimidad

La llegada del futbolista generó expectativa entre los seguidores, pero la respuesta predominante en Rosario fue de respeto.

Algunos aficionados dejaron flores y mensajes de apoyo en las inmediaciones del cementerio y otros lugares relacionados con la familia. También se escucharon gritos de “¡Fuerza, Leo!” cuando el vehículo que trasladaba al jugador ingresó al lugar de la ceremonia.

La Asociación del Fútbol Argentino y el cuerpo técnico de la selección también enviaron coronas de flores para acompañar a la familia.

En distintos estadios argentinos se guardó además un minuto de silencio en homenaje a Jorge Messi. El gesto se repitió en el entorno del Inter Miami.

El homenaje de Rodrigo De Paul

Uno de los gestos más emotivos llegó desde el fútbol. Rodrigo De Paul, uno de los amigos más cercanos de Messi, rindió homenaje al capitán argentino durante un partido.

Después de marcar un gol, De Paul se quitó la camiseta y mostró debajo una camiseta con el número 10 de Messi, en un gesto de solidaridad con su compañero y amigo.

La despedida de Jorge Messi reunió así a familiares, amigos, compañeros y aficionados alrededor de Lionel, pero fue Rosario la que volvió a convertirse en refugio para el futbolista.

La ciudad donde comenzó su historia, donde dio sus primeros pasos y a la que siempre ha regresado, acompañó esta vez a Messi desde el silencio y el respeto.

Para el jugador, la familia ha sido durante décadas uno de sus principales espacios de protección. Y en el momento de despedir a su padre, Jorge, ese círculo volvió a ocupar el lugar central.

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