Bogotá, 20 julio 2026.- El presidente saliente de Colombia, Gustavo Petro, cerró este lunes su etapa de gobierno con un último discurso público durante la conmemoración de la Independencia Nacional y la instalación del nuevo Congreso, un escenario político marcado por la llegada del mandatario electo Abelardo de la Espriella y el desafío de construir alianzas para gobernar.

Petro convocó a sus seguidores en distintas plazas del país, especialmente en el sur de Bogotá, donde buscó demostrar que el movimiento político de izquierda que lideró durante su mandato mantiene fuerza y continuará siendo un actor relevante en la política colombiana.

“Es una izquierda que ha llegado para quedarse en la vida política del país”, señaló el analista político Sergio Guzmán, al evaluar el mensaje del mandatario saliente y la movilización de sus simpatizantes.

Cientos de ciudadanos se concentraron en barrios populares del sur de la capital para despedir a Petro, quien deja el poder tras una administración marcada por profundas reformas sociales, fuertes debates políticos y una relación conflictiva con sectores de oposición.

De la Espriella enfrenta el reto de conseguir apoyo en el Congreso

La llegada de Abelardo de la Espriella a la Presidencia, tras imponerse en la segunda vuelta electoral del pasado 21 de junio, abre una nueva etapa política en Colombia, pero con un Congreso donde ningún partido cuenta con mayoría absoluta.

El mandatario electo, que asumirá el cargo el próximo 7 de agosto, deberá negociar con diferentes fuerzas políticas para aprobar iniciativas centrales como el presupuesto nacional y su plan de desarrollo.

Aunque ganó las elecciones con una imagen de candidato independiente alejado de los partidos tradicionales, De la Espriella necesitará ahora acercarse a sectores políticos con representación legislativa, especialmente agrupaciones conservadoras que tienen influencia dentro del Congreso.

El movimiento Salvación Nacional, que respaldó su candidatura desde el inicio, no cuenta con suficientes escaños para garantizarle gobernabilidad.

Un Congreso sin mayorías y con oposición fuerte

El nuevo Legislativo quedó conformado por 103 senadores y 183 representantes a la Cámara, quienes iniciaron este lunes un periodo de cuatro años.

Las elecciones legislativas de marzo dejaron un escenario dividido: ningún partido logró controlar el Congreso, aunque el Pacto Histórico, la coalición política cercana a Petro, obtuvo la mayor votación en el Senado.

Esto permitirá que el nuevo gobierno enfrente una oposición organizada durante la discusión de sus principales proyectos.

El senador Iván Cepeda, quien quedó segundo en las elecciones presidenciales y obtuvo una curul automática en el Senado, anunció que realizará una oposición basada en la “desobediencia civil pacífica” cuando considere que las decisiones del Ejecutivo afecten principios constitucionales o derechos fundamentales.

La transición presidencial marcada por tensiones

La transición entre Petro y De la Espriella no ha sido completamente tradicional. Tras la certificación oficial de la victoria del presidente electo, Petro cuestionó el resultado electoral y denunció un supuesto fraude, aunque no presentó pruebas públicas que respaldaran sus acusaciones.

Esta postura generó tensiones durante el proceso de entrega del poder y complicó los preparativos institucionales para el cambio de gobierno.

Negociaciones políticas serán clave

Expertos señalan que la relación entre el Ejecutivo y el Congreso será uno de los principales desafíos para De la Espriella.

Según el analista Sergio Guzmán, el nuevo presidente deberá negociar apoyos y probablemente realizar concesiones políticas para avanzar con su agenda legislativa.

En Colombia, históricamente los gobiernos han tenido que construir acuerdos con diferentes partidos para garantizar respaldo parlamentario, una dinámica que podría obligar al nuevo Ejecutivo a modificar algunas de sus posiciones iniciales.

Uno de los primeros escenarios de negociación será la elección de las mesas directivas del Senado y la Cámara, donde ya han surgido diferencias entre los partidos que apoyan al nuevo gobierno y aquellos que buscan mantener independencia frente al Ejecutivo.


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