Bogotá, 2 julio.- El gobierno electo de Colombia encabezado por Abelardo de la Espriella anunció este miércoles un giro profundo en la política económica del país, que incluiría un recorte del tamaño del Estado, eliminación de ministerios y la reapertura a la explotación de petróleo y gas mediante fracking, como respuesta al elevado déficit fiscal y al bajo crecimiento económico.
El nuevo gabinete económico, que asumirá funciones el próximo 7 de agosto tras la salida del actual mandatario Gustavo Petro, ha colocado la austeridad fiscal como eje central de su programa. Según declaraciones del futuro responsable de la cartera de Economía en una entrevista con Blu Radio, el país debe “apretarse el cinturón” y detener el aumento del gasto público.
Blu Radio recogió las declaraciones del economista Miguel Gómez, quien afirmó que la prioridad será “recuperar el control del gasto” y poner fin a lo que describió como una etapa de expansión del Estado. “Necesitamos que la gente entienda que no estamos para seguir la fiesta”, sostuvo.
El plan económico del nuevo gobierno contempla una reducción del Estado de hasta un 40 %, la revisión del presupuesto nacional y una reforma tributaria orientada, según sus impulsores, a estimular el crecimiento. También se prevé la eliminación de varias carteras ministeriales y un ajuste del gasto público que, según adelantaron, crecería por debajo de la inflación en 2027.
Las medidas suponen un cambio radical respecto a la administración saliente, que había apostado por políticas de gasto social para reducir la pobreza y el desempleo, mientras el déficit fiscal alcanzaba el 6,4 % del PIB, de acuerdo con datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.
En materia energética, el nuevo Ejecutivo planea revertir las restricciones a la exploración de hidrocarburos impulsadas por Petro y reactivar proyectos basados en fracking, una técnica controvertida por su impacto ambiental, debido al uso intensivo de agua, productos químicos y el riesgo de microsismos.
El equipo económico sostiene que la caída de reservas de petróleo y gas ha debilitado la capacidad de crecimiento del país. Sin embargo, las propuestas han reabierto el debate entre sostenibilidad ambiental y desarrollo económico en una de las transiciones políticas más significativas de la región.
El plan aún no ha sido detallado completamente, pero sus promotores insisten en que se trata de una estrategia de “ajuste estructural” para estabilizar las finanzas públicas y recuperar la confianza de los mercados internacionales.








