Caracas, 11 feb.- Venezuela volvió a ubicarse entre los países más corruptos del mundo al obtener 10 de 100 puntos en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC 2025) de Transparencia Internacional, quedando en el puesto 180 de 182 naciones evaluadas. El resultado consolida al país como uno de los Estados con mayor deterioro institucional del planeta y refuerza su creciente aislamiento internacional.
El informe confirma una tendencia sostenida: la corrupción en Venezuela no es episódica, sino estructural. Desde 2016 el país ha perdido siete puntos en el índice, coincidiendo con el endurecimiento del modelo político bajo el liderazgo de Nicolás Maduro, señalado por múltiples gobiernos occidentales como responsable del quiebre democrático.
Corrupción estructural y captura del Estado
Transparencia Internacional describe el caso venezolano como un ejemplo de captura sistémica del Estado, donde élites políticas y militares controlan las rentas públicas, los contratos estatales y sectores estratégicos como el petróleo, la minería y el sistema financiero.
El informe advierte que Venezuela se ha convertido en un nodo criminal trasnacional, con vínculos entre funcionarios públicos y redes dedicadas al narcotráfico, la minería ilegal de oro, la trata de personas y esquemas de extorsión internacional.
Datos recopilados hasta 2025 identifican 787 empresas y 1.087 personas vinculadas a estructuras cleptocráticas, incluyendo decenas de figuras políticamente expuestas. En procesos judiciales internacionales se han bloqueado cerca de 4.000 millones de dólares en activos, aunque especialistas estiman que el monto real desviado sería considerablemente mayor.
Sanciones y presión internacional
El deterioro institucional ha sido uno de los argumentos centrales para la imposición de sanciones económicas y financieras por parte de Estados Unidos, la Unión Europea y otros países. Estas medidas han incluido restricciones a funcionarios, congelamiento de activos y limitaciones a transacciones petroleras.
El uso de criptomonedas y mecanismos financieros alternativos para sortear sanciones también es mencionado en el informe como una práctica que complica la trazabilidad de fondos públicos y facilita operaciones opacas.
Analistas internacionales señalan que los resultados del IPC 2025 podrían reforzar la postura de gobiernos que condicionan cualquier flexibilización de sanciones a reformas institucionales verificables, elecciones competitivas y garantías de independencia judicial.
América Latina bajo presión
En el contexto regional, el IPC 2025 muestra que la mayoría de los países latinoamericanos permanece por debajo de los 50 puntos. Uruguay y Chile lideran la región con más de 70 puntos, mientras economías como Brasil, México y Argentina continúan enfrentando serios desafíos en materia de transparencia.
Transparencia Internacional advierte que el debilitamiento del espacio cívico, la presión sobre ONG y las restricciones a la prensa dificultan la lucha contra la corrupción en varios países del continente.
Un problema global
A nivel mundial, solo cinco países superan los 80 puntos en el índice, encabezados por Dinamarca (89) y Finlandia (88). Incluso democracias consolidadas como Estados Unidos y Francia registraron retrocesos.
La directora ejecutiva de Transparencia Internacional, Maira Martini, enfatizó que la corrupción prospera donde el poder no enfrenta controles efectivos. “Sin instituciones independientes y justicia imparcial, la corrupción se convierte en la norma”, advirtió.
En el caso venezolano, el IPC 2025 no solo refleja una estadística negativa, sino la consolidación de un modelo donde la corrupción estructural, la concentración de poder y el aislamiento internacional configuran un escenario de difícil reversión sin cambios políticos profundos.
(Hispanic Post/ Gonzalo Cooper)



