Zaragoza, 9 feb.- El PP se impuso en las elecciones autonómicas de Aragón, pero con un resultado agridulce: obtuvo 26 escaños, dos menos que en la legislatura anterior, y su gobernabilidad sigue dependiendo del ascenso imparable de Vox, que duplicó sus representantes hasta 14 parlamentarios. Mientras tanto, el PSOE, con la exministra Pilar Alegría como candidata, se hunde a su suelo histórico con 18 diputados, confirmando el desgaste de los socialistas.
El presidente autonómico Jorge Azcón adelantó los comicios tras no lograr acuerdo con Vox para aprobar los presupuestos de 2026, pero su objetivo de gobernar sin depender de los de Santiago Abascal no se cumplió. Si Vox se abstiene, los partidos de izquierda y regionalistas como PSOE, Teruel Existe, IU-Sumar y Chunta Aragonesista suman más votos que los populares, consolidando a Vox como llave de la gobernabilidad.
El PP resalta que mantiene la mayoría relativa, pero internamente reconoce que el ascenso de Vox es un desafío estratégico que condicionará futuros pactos, como ocurrió recientemente en Murcia y Extremadura, donde los populares solo pudieron gobernar con el respaldo del partido de Abascal.
Vox alcanza su porcentaje histórico más alto, con un 17,8 % de los votos, superando su desempeño en Murcia 2023 y Extremadura 2025, e incluso superando su resultado de las generales de 2019, consolidándose como un actor decisivo de la derecha española. El PP, pese a ganar, sufrió la pérdida de dos escaños, mientras que Chunta Aragonesista también duplicó su representación y Podemos desaparece del Parlamento autonómico.
El resultado de Aragón anticipa un escenario complejo de pactos, mientras los populares se preparan para los próximos comicios en Castilla y León el 15 de marzo y posteriormente en Andalucía, donde la falta de mayoría absoluta podría repetir la dinámica de negociaciones con Vox.
El análisis interno en Génova apunta a que gran parte del voto que castigó al PSOE fue capitalizado por Vox, en lo que algunos llaman el “voto del cabreo contra Pedro Sánchez”, mientras que el PSOE se enfrenta al reto de reconstruir su fuerza en el territorio ante la falta de tiempo de la candidata para dedicarse plenamente a su campaña en Aragón.
En suma, las elecciones de este domingo confirman un electorado aragonés cada vez más inclinado hacia la derecha, con un 52 % de los votos repartidos entre PP y Vox, consolidando el poder de este último como determinante en la política autonómica y dejando al PP condicionado para futuras estrategias de gobernabilidad.



