Santiago, 22 de octubre.- El delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, ha hecho balance este jueves de los disturbios que tuvieron lugar durante el acto celebrado ayer por el presidente de Vox, Santiago Abascal, en la céntrica plaza de María Pita de A Coruña. Los violentos enfrentamientos en los que se enzarzaron alrededor de 5.000 manifestantes de diversas organizaciones juveniles y los antidisturbios se saldaron finalmente con tres detenidos y 13 agentes de la Policía Nacional heridos al sufrir «contusiones de diversa consideración», según ha señalado.
El representante del Ejecutivo, al que el sindicato Jupol y la Confederación Española de Policía (CEP) ya han exigido la dimisión por permitir que «grupos radicales» contramanifestaran un acto autorizado, ha comenzado su intervención condenando la violencia y lamentando la «intranquilidad» que vivieron los vecinos de la ciudad herculina.
Frente a las críticas por haber permitido la concentración, ha recordado que «las manifestaciones no se autorizan, afortunadamente, en el sistema democrático en el que vivimos», sino que basta con comunicarlas a la autoridad competente, en este caso la Subdelegación del Gobierno en A Coruña, para que tenga conocimiento de su celebración.
«Únicamente se pueden modificar o prohibir cuando exista algún informe desfavorable de un organismo», ha defendido, al tiempo que ha aclarado que no se daba ninguna de esas circunstancias en la protesta del miércoles, por lo que debía prevalecer el derecho de manifestación reconocido en el artículo 21 de la Constitución.
Para explicar cómo se había gestionado la coincidencia de ambos actos, ha detallado que Vox comunicó el pasado 16 de octubre su intención de instalar una mesa informativa en la plaza de María Pita y solicitó medidas para garantizar la seguridad de sus participantes, después de que un acto anterior del partido, previsto el 21 de septiembre en Santiago de Compostela con la presencia del eurodiputado Jorge Buxadé, tuviera que suspenderse al impedir varios centenares de manifestantes el acceso al recinto donde iba a celebrarse.
Al día siguiente, Galiza Nova, organización juvenil vinculada al BNG, notificó su intención de concentrarse en la misma plaza y durante la misma jornada, asegurando que la movilización tendría un «carácter pacífico». Ante la coincidencia de ambas convocatorias, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado diseñaron un dispositivo atendiendo a criterios técnicos y operativos, según ha explicado Blanco, con el objetivo de «garantizar simultáneamente el ejercicio de los derechos constitucionales de los participantes en ambos actos».
En cuanto a los enfrentamientos, Blanco ha explicado que, una vez concluido el acto de Vox, «llegó un momento en el que algunos manifestantes dejaron de respetar las indicaciones de la Policía y comenzaron a lanzar mobiliario urbano y otros objetos contra los agentes». La intervención se saldó con dos detenidos y 12 policías heridos, según el balance facilitado por la Jefatura Superior de Policía.
El delegado del Gobierno también ha querido subrayar que «en ningún momento hubo enfrentamientos» entre los simpatizantes de Vox y los manifestantes, sino que los altercados se produjeron exclusivamente contra los antidisturbios. «Quiero recordar que vivimos en un Estado con derechos constitucionales como el de manifestación. Respetamos igualmente el derecho de Vox a celebrar un acto político y el derecho a manifestarse contra esas ideologías. Es bueno para la democracia», ha defendido.
Pero los incidentes no terminaron al mediodía. Tras las primeras cargas, varias organizaciones juveniles convocaron nuevas concentraciones para protestar por la actuación policial. Esta vez, según ha precisado Blanco, las movilizaciones no habían sido comunicadas oficialmente y un grupo de participantes volvió a provocar altercados, «incluido el lanzamiento de bengalas», que obligaron a los agentes a intervenir de nuevo.
Los enfrentamientos de la tarde dejaron un tercer detenido y otro policía herido por contusiones, además de importantes desperfectos en el mobiliario urbano cuya cuantía todavía se está evaluando.








