Santiago, 21 de octubre.- Las dos principales figuras de La Libertad Avanza (LLA) en Tierra del Fuego, Agustín Coto y Santiago Pauli, comenzaron a medir fuerzas en el territorio con la mirada puesta en la gobernación. Ambos comparten la aspiración de suceder a Gustavo Melella al frente del Ejecutivo provincial, pero, por ahora, evitan exponer sus diferencias y concentran sus esfuerzos en consolidar sus respectivos espacios políticos.
En el horizonte no aparece, al menos por el momento, la posibilidad de dirimir la disputa en una interna partidaria. La decisión sobre quién representará al espacio libertario en la contienda provincial quedaría en manos de la conducción nacional, con la Casa Rosada como principal instancia de definición.
Frente a ese escenario, tanto el senador Coto como el diputado Pauli buscan llegar fortalecidos a la instancia decisiva. La estrategia pasa por ampliar sus bases de apoyo, consolidar vínculos territoriales y demostrar capacidad de construcción política en un distrito donde el sello nacional de LLA deberá traducirse en una estructura electoral competitiva.
Pauli fue el primero en exteriorizar sus aspiraciones de conducir la provincia. Sin embargo, esa anticipación no implica necesariamente una ventaja en la carrera sucesoria ni supone que la conducción nacional haya establecido un orden de prioridades. En un espacio con fuerte centralidad de las decisiones nacionales, el posicionamiento de ambos dirigentes dependerá también de las señales que emita el núcleo de poder libertario.
La disputa libertaria se desarrolla en un escenario atravesado por las dificultades fiscales de Tierra del Fuego, las tensiones entre el gobierno provincial y la administración nacional y los movimientos políticos que podrían alterar el mapa de alianzas de cara a las próximas elecciones.
Melella atraviesa una etapa compleja en materia política y de gestión. En las últimas semanas trascendió un acercamiento con el gobierno de Javier Milei, canalizado a través del jefe de Gabinete, Diego Santilli, que abrió una nueva instancia de diálogo entre ambas administraciones.
Ese entendimiento tuvo una expresión concreta en el plano financiero: la provincia obtuvo un incremento de los anticipos de fondos, que pasaron de $27.000 millones a $45.000 millones, en un contexto de dificultades fiscales. El movimiento reforzó las expectativas sobre un cambio en la relación entre la Casa Rosada y el Ejecutivo fueguino, aunque sus alcances políticos todavía están sujetos a evolución.
Otro episodio que alimentó las interpretaciones sobre un eventual entendimiento se produjo en el Congreso. El diputado nacional Agustín Tita, referente de Melella y dirigente vinculado al oficialismo provincial, estuvo ausente en la sesión especial convocada para debatir la derogación del DNU 70/2023, impulsado por Milei. Su ausencia contribuyó a que la oposición no reuniera el quórum necesario para abrir el debate.
En paralelo, el gobernador respaldó públicamente el cambio de postura de Milei respecto de la cuestión Malvinas y destacó los avances para reactivar el proyecto de la Base Naval Integrada y el Polo Logístico Antártico en Ushuaia. Melella justificó la apertura del diálogo con el Gobierno nacional bajo el argumento de que existen “causas que están por encima de cualquier diferencia política”.
El acercamiento, sin embargo, abrió nuevos frentes de conflicto dentro del arco opositor y de los espacios políticos que integran el escenario provincial. Sectores vinculados al intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, y a dirigentes municipales de Río Grande cuestionaron el giro del gobernador y lo interpretaron como un entendimiento con Milei que contradice los compromisos políticos asumidos y tensiona la relación con Unión por la Patria.








