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sábado, octubre 17, 2026
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Trump exime a Rusia de la nueva legislación de sanciones: Moscú celebra «un día histórico», Kiev habla de «lamentable decisión» y el Senado lo califica de «abyecto»

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Kiev, 17 de octubre.- El presidente estadounidense, Donald Trump firmó a última hora del viernes una inesperada orden ejecutiva que exime a Rusia de las consecuencias de un amplio paquete de restricciones y sanciones a su economía que debían entrar en vigor este lunes. Lo hizo apelando a «intereses nacionales estadounidenses», pero sin explicar cuáles. Una decisión que llega tras levantar la semana pasada las sanciones al diésel ruso y llegar a un acuerdo con Vladimir Putin para que ponga en el mercado millones de barriles. Y apenas unos días después de criticar duramente a Volodimir Zelenski, exigirle que dejara de atacar las refinerías rusas y de que EEUU limitara como forma de chantaje el acceso de Ucrania a la tecnología Starshield de Elon Musk, indispensable para defenderse en tiempo real de los ataques con misiles y drones.

La decisión, un viernes a última hora, ha sido calificada por el Kremlin de «momento importante en histórico», recibida con enorme preocupación en Kiev y denunciada desde Washington como «fracaso abyecto y predecible» y «cobardía miserable» por miembros del Senado. Especialmente porque todas estas decisiones se producen muy poco después de que el Congreso estadounidense aprobara la Lindsey Graham Act, concebida para sancionar específicamente a Irán y Rusia que lleva el nombre del difunto senador, un aliado del presidente que sin embargo dedicó los últimos esfuerzos de su vida a sacar adelante esa legislación. Graham, de hecho, falleció apenas unas horas después de regresar de Ucrania. «Estas exenciones no tienen nada que ver con nuestra seguridad nacional, sino con congraciarse con Vladimir Putin», ha criticado el senador demócrata Richard Blumenthal. Espero que mis colegas republicanos se unan a mí para condenar esta acción cobarde y despreciable».

«El 18 de septiembre de 2026, promulgué la Ley Graham. Esta ley prevé la imposición de ciertas sanciones a personas extranjeras, restricciones a personas y aranceles a bienes importados a Estados Unidos desde la Federación Rusa y otros países. El artículo 115 de la Ley Graham autoriza al Presidente a eximir de la aplicación de cualquier disposición sobre sanciones a personas extranjeras, cualquier restricción a personas y cualquier arancel conforme a dicha ley, previa presentación al Congreso de una certificación escrita que acredite que dicha exención redunda en el interés nacional de Estados Unidos y un informe que explique los fundamentos de la certificación (…) Por la presente eximo de la aplicación de las sanciones, restricciones y aranceles previstos en la Ley Graham. He presentado al Congreso una certificación que acredite que la concesión de dicha exención en este momento redunda en el interés nacional de Estados Unidos», dice la orden Ejecutiva, que no detalla de ninguna forma de qué manera redunda en el interés de otra nación que no sea Rusia.

De un lado está la simpatía nunca ocultada por Trump hacia Rusia y Putin. De otra, la situación del mercado energético y el precio disparado de la gasolina y el diésel en EEUU, responsabilidad directa y casi única de Trump y la guerra en Irán. De tener precios controlados y en constante reducción a pagar precios inasumibles para millones de personas, que están llamadas a las urnas dentro de poco más de dos semanas, el 3 de noviembre. De alguna manera, el presidente y su equipo parecen pensar que eximir a Rusia y levantar sanciones estabilizará el precio. Puede tener efectos, pero la cantidad de barriles que Putin pactó con Trump es un porcentaje mínimo, ínfimo, del consumo estadounidense.

La legislación que ha enmendado la Casa Blanca imponía aranceles y sanciones contra las exportaciones rusas, así como contra líderes políticos y militares. Su objetivo era muy obvio: complicar el funcionamiento de la maquinaria bélica rusa, encarecer la guerra contra Ucrania y castigar a los cinco principales compradores mundiales de petróleo y gas rusos (además de ampliar las sanciones contra Irán). La ironía es que países como India se enfrentaban hasta ahora a medidas punitivas como aranceles del 100% por comprar petróleo ruso. Y de un día para otro, la misma política exterior y comercial de los últimos dos años, queda en papel mojado.

La reacción en Kiev ha sido muy dura, en línea con la postura de Volodimir Zelenski de este mes. Cada vez más explícito, el líder ucraniano no se muerde la lengua. Y después de hablar de «traición» y de señalar directamente a Trump, este sábado ha recordado que mientras Washington alivia el sector energético ruso, Putin intenta destrozar el de su enemigo de cara al invierno. «Ayer, los rusos llevaron a cabo uno de sus mayores ataques al sector energético de Ucrania: más de 15 instalaciones críticas de generación y transmisión de energía fueron blanco en diferentes regiones de Ucrania (…) La situación más difícil se registró en Lutsk, Rivne, Zhytomyr, Vinnytsia, Shepetivka, Slavuta y Netishyn. También se vieron afectadas instalaciones energéticas en Járkov, Kiev, Dnipro y otras regiones. Los rusos han intensificado su operación e intentan estirar al máximo nuestras reservas y capacidades de reparación. Solo entre las 7 de la tarde de ayer y las 7 de la mañana de hoy, se utilizaron más de 320 drones impulsados por gasolina, junto con municiones merodeadoras, misiles de crucero y misiles balísticos, contra nuestro sector energético, nuestras ciudades y nuestras comunidades. Y aunque nuestros guerreros derriban un número significativo de ellos, la mera escala y el ritmo implacable de los ataques rusos, específicamente contra nuestro sector energético, están teniendo, lamentablemente, graves consecuencias», ha afirmado.

En una publicación en redes sociales ha recalcado la importancia de que «todos en Estados Unidos también vean lo que realmente está ocurriendo. En un momento en que los rusos han llevado a cabo un ataque tan masivo contra nuestro sector energético, se tomó lamentablemente una decisión en Estados Unidos de ignorar por completo la Ley Lindsey Graham, que debía imponer una presión verdaderamente efectiva sobre Rusia para poner fin a esta guerra. Esta Ley podría haber ayudado enormemente, ¡y aún puede hacerlo! Pero necesita funcionar de verdad, y cada voz a su favor importa. Rusia está intentando causar un apagón en Ucrania, justo antes del invierno. Rusia está intentando dejar a millones de nuestros ciudadanos sin electricidad ni calefacción. Se necesita presión para detener esto. Un apagón de sanciones de EEUU, que alivia la presión sobre el agresor, recompensas financieras para Putin: todo esto solo lo alienta a seguir atacando. No debemos ceder terreno. Debemos seguir intentando poner fin a la guerra. Para terminarla, no para darle a Putin todas las razones para continuarla indefinidamente. ¡Agradezco a todos los que luchan verdaderamente por la paz y ayudan a Ucrania!», ha concluido.

La noticia, en cambio, ha generado euforia en Moscú, donde el enviado especial ruso, Kirill Dmitriev, la calificó de «momento importante y verdaderamente histórico». En un mensaje, Dmitriev celebró que «la cooperación económica entre Rusia y Estados Unidos beneficia a ambos países, contribuye a la estabilidad de la economía global y sienta las bases para generar confianza y alcanzar una paz duradera». Putin está invitado a la reunión del G20 en Miami a mediados de diciembre.

La decisión afecta a una ley bautizada con el nombre del fallecido senador republicano Lindsey Graham, que busca endurecer las sanciones contra la economía rusa y limitar el flujo de recursos que contribuyen a sostener la guerra contra Ucrania

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