Redacción, 17 de octubre.- El déficit fiscal de Panamá alcanzó $3.387 millones entre enero y agosto de 2026, equivalente al 3,56% del producto interno bruto (PIB), según el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Aunque la cifra representa una reducción de $560,7 millones frente a 2025, todavía se encuentra ligeramente por encima de la meta anual del 3,5%.
El déficit fiscal es la diferencia entre los ingresos y los gastos del Estado cuando estos últimos son mayores. En términos sencillos, significa que el sector público utilizó más recursos de los que recibió, una brecha que debe financiarse mediante deuda, disponibilidades financieras u otros mecanismos.
Durante los primeros ocho meses, el Sector Público No Financiero (SPNF) recibió $9.405,4 millones, pero sus gastos ascendieron a $12.792,4 millones. La diferencia produjo el resultado negativo de $3.387 millones, aunque el desequilibrio fue menor que los $3.947,7 millones registrados en igual período del año anterior.
El SPNF comprende el Gobierno Central y otras entidades públicas no financieras, entre ellas la Caja de Seguro Social (CSS) y empresas estatales. Es el indicador utilizado para evaluar el cumplimiento de la meta fiscal, por lo que sus resultados no deben confundirse con las cuentas exclusivas del Gobierno Central.
La reducción del déficit respondió principalmente a un crecimiento del 10,2% en los ingresos públicos, equivalente a $871,1 millones adicionales. En comparación, los gastos aumentaron $310,5 millones, un 2,5%, lo que permitió reducir la distancia entre los recursos disponibles y las obligaciones.
Uno de los principales impulsores fue la Caja de Seguro Social, cuyos ingresos $424,1 millones, hasta alcanzar $3.439 millones. También aumentaron los recursos corrientes del Gobierno Central en $274,9 millones, mientras los ingresos de capital sumaron $198,2 millones, frente a apenas $6,6 millones en 2025.
En el Gobierno Central, la recaudación tributaria aumentó $334,3 millones, un 8,3%, hasta situarse en $4.381,8 millones. Los impuestos directos aportaron $2.433,8 millones y los indirectos $1.948,1 millones, impulsados por mayores cobros sobre salarios, propiedades, ventas e importaciones.
Entre los aumentos destacaron $86,4 millones adicionales en impuestos vinculados con planillas y $87 millones por el ITBMS sobre ventas. También crecieron los ingresos por seguro educativo, inmuebles e importaciones, mientras la recaudación no tributaria disminuyó $59,1 millones, debido a menores aportes de algunas fuentes.
Por el lado del gasto, las obligaciones corrientes alcanzaron $10.545,5 millones, un aumento de $422,6 millones. Este componente comprende pagos necesarios para el funcionamiento del sector público, incluidos salarios, prestaciones e intereses, mientras el gasto de capital disminuyó un 4,8%, hasta $2.246,9 millones.
La CSS explicó una parte importante del incremento, con $199,8 millones adicionales en sus gastos corrientes, principalmente por mayores desembolsos en pensiones y jubilaciones. El Gobierno Central también registró aumentos, aunque las transferencias corrientes disminuyeron $512,4 millones, contribuyendo a contener el gasto total de esa administración.








