Roma, 16 de octubre.- El papa León XIV considera “intolerable” que en esta época de progresos tecnológicos “el pan siga siendo un privilegio y el agua una mercancía”, en un mensaje enviado a la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) con motivo del Día Mundial de la Alimentación.
El mensaje del pontífice está fechado el 12 de octubre, un día antes de su ingreso en el hospital Gemelli de Roma donde el pasado martes le extirparon un adenocarcinoma, un tipo de cáncer de pulmón.
En el texto enviado a la FAO el papa afirma que el hambre en el mundo “no es un problema técnico ni económico, sino una profunda crisis antropológica y ética”.
“El hambre no puede considerarse una anomalía estadística, pues se debe en gran parte a una falta de voluntad política y de caridad colectiva”, lamentó el pontífice en su mensaje leído ante los participantes del “World Food Day”, en el que asegura “que la escasez de alimentos no es tampoco algo geográficamente inevitable”.
“De hecho, es intolerable que, en una época caracterizada por un progreso técnico sin precedentes, el pan siga siendo un privilegio y el agua una mercancía disputada. El acceso regular a una alimentación inocua, adecuada, suficiente y acorde con la dignidad de cada persona es un derecho humano fundamental”, opina León XIV.
Y agrega que “garantizar este derecho es una obligación de justicia que compromete a los Estados y a la comunidad internacional. Y sin embargo, mientras se innova para acelerar la producción, se desatiende la distribución”.
Asimismo condenó la existencia de “monopolios” que “asfixian a la agricultura de pequeña escala”.
Y por ello, el papa recuerda que “garantizar la nutrición del mañana exige liberar los alimentos de las lógicas puramente especulativas”.
“El pan no es un instrumento de presión geopolítica ni un activo financiero volátil. Nunca debe utilizarse como arma de guerra. Impedir que llegue a todos o destruir los medios que lo producen es una terrible ofensa a la dignidad humana”, manifiesta Robert Prevost.
El pontífice renueva además su petición de que “los recursos invertidos en la industria de la guerra deberían desviarse, por un imperativo ético impostergable, hacia la investigación agrícola sostenible y la regeneración de los suelos degradados”.








