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Entre enfados y guerras, las soluciones que el Madrid de Mourinho podría aprender del 3-1 y el 3-4 de Roma: «Dame un poco de mérito, ¿no?»

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Madrid, 15 de octubre.- «Dame un poco de mérito, ¿no?», pedía Jose Mourinho en la sala de prensa del Olímpico de Roma. El Real Madrid acababa de remontar un 3-1 para ganar al cuadro de Gasperini y todos los elogios eran para los suplentes que habían cambiado la cara del conjunto blanco en el tramo final. «Lo malo de la primera parte es mi responsabilidad y lo bueno de la segunda es de los jugadores», se había apresurado a decir el portugués antes de dejar una indirecta muy directo sobre su buen hacer desde el banquillo. En esas decisiones del luso puede haber mucho aprendizaje para el futuro a corto plazo del Madrid en mitad de los enfados, controlado el de Vini con las declaraciones del técnico y el jugador ante la prensa, y la guerra contra los árbitros.

La noche de Roma reflejó las virtudes y defectos del Madrid como hacía tiempo que un partido no lo hacía. Fue extremadamente simple. Transparente. La primera hora de partido encontró al conjunto blanco sin ideas, sin centro del campo, sin conexión entre sus estrellas y con Courtois como el mejor mediocentro del equipo, mientras que la segunda fue todo lo contrario. Fútbol, calidad e ímpetu.

A los 25 minutos, el belga era el que más pases había dado en el Madrid. Un desastre estadístico. Un balón largo tras otro que ni Mbappé, ni Diomandé, ni Bellingham ni Vinicius eran capaces siquiera de pelear.

El 3-1 reflejó todos los defectos del equipo. Sentenció de nuevo a la pareja Tchouaméni-Valverde, incapaces de crear juego sin otro centrocampista creativo al lado. Sentenció al actual Vinicius, de nuevo lento y sin chispa, sin esfuerzo defensivo para ayudar a Cucurella en los constantes dos contra uno que le hacían al español. El brasileño fue una sombra del jugador que era y dejó una pérdida, la del 2-1, que enfureció a Mourinho y provocó los primeros cambios del portugués. Fuera el brasileño y Dumfries, dentro Endrick y Güler.

Los dos jóvenes demostraron que hay algo más allá de la galaxia. El brasileño se llevó el MVP, aprovechó el bajón físico de Hermoso en la segunda parte, marcó un gol y fue un peligro constante por la banda derecha. Y el turco volvió a dejar claro que debe ser indiscutible, que es el único capaz de poner pie y pausa al juego del Madrid.

Endrick sólo había disputado cuatro minutos, ante el Elche, esta temporada.»Estaba en el banquillo hablando con Dios y cuando me giro me están llamando y luego sigo hablando con Dios. No pensaba que iba a entrar tan temprano», explicó el atacante

En la sala de prensa, Mourinho sacaba algo de rédito a la actuación del delantero: «No te voy a decir que he preparado todo para cambiar del 3-1 al 3-4, pero sí pensé que en los minutos finales había que cambiar cosas y que ellos iban a sufrir físicamente. Cuando a Hermoso le falta la gasolina por luchar contra Diomandé, entra Endrick. Dame crédito. Algo he hecho bien», reflexionó el portugués.

El Madrid acabó el partido con Valverde como lateral derecho, con Güler y Bernardo como mediocentros, con Endrick de extremo derecho y con Espí de nueve. Novedades con respecto a lo que se había visto hasta ahora en el equipo de Mourinho, siempre anclado en el eje con un mediocentro más defensivo e insistiendo en estas primeras semanas en ese Tchouaméni-Valverde. «Tengo mi opinión sobre si necesitamos a un mediocentro creativo, pero pregúntale al entrenador o al presidente», había dicho Tchouaméni en la rueda de prensa previa al duelo.

La brillantez del Madrid en el tramo final y las asistencias de Güler hacen ver que el juego del equipo debe girar sobre el turco y que Valverde potencia mucho más sus capacidades jugando en banda. «Feliz de seguir teniendo minutos sea donde sea porque disfruto mucho jugando. Tenía mucho espacio para correr en banda y estoy agradecido al míster por seguir confiando en mí. Daré el máximo por el equipo donde sea», aseguró Valverde, que el año pasado, con Xabi Alonso, había declarado que «no he nacido para ser lateral».

Y en ataque, Espí mostró lo importante de tener un nueve. Mbappé mete muchos goles y es uno de los mejores jugadores del mundo, pero no es un nueve al uso. No ataca el área como un delantero centro. No como lo hace Espí. El atacante español volvió a ver puerta y lleva un gol cada 14 minutos. Un dato que debería ser suficiente para verle más a menudo sobre el césped… Aunque Mourinho trató de bajarle de la nube. «Hicieron el trabajo muy bien, pero para un atacante estar en la misma plantilla que Kylian no es fácil. No es fácil rotar a un jugador como él, por la calidad que tiene. Ahora contra el Sevilla, Kylian va a jugar, no lo voy a rotar. Pero las oportunidades llegan y, cuando las ha tenido, Espí ha respondido siempre», finalizó.

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