13.2 C
Toronto
miércoles, octubre 14, 2026
- Publicidad -spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
Inicio ESPAÑA Melilla baña de cariño a los Reyes 19 años después y señala...

Melilla baña de cariño a los Reyes 19 años después y señala a Marruecos: «Escucha Mohamed: ¡que viva España, eh!»

0

Madrid, 14 de octubre.- El sol caía a plomo sobre la Plaza de España de Melilla, pero nadie parecía dispuesto a moverse. El calor era una circunstancia menor, una molestia a soportar a cambio de estar allí, de ocupar un pedazo de plaza, y agradecer la visita real. La visita de los Reyes era para muchos un «alivio», una «consideración», tras 19 años de ausencia y un sentimiento de abandono institucional.

Un sentimiento patrio de pertenencia a un país que, una hora después, reivindicaría en el Salón Dorado del Ayuntamiento el presidente de la ciudad autónoma, Juan José Imbroda. «Con la firma de la Constitución, plasmamos nuestro sentimiento de ser españoles», afirmó con algo de nervio, «Melilla es España desde los albores de nuestra nación». Esta aseveración compartida con su «hermana» Ceuta y que en los «infaustos días» 30 y 31 de julio, en palabras de Imbroda, «se violentó nuestra soberanía hay que demandar una respuesta firme en todos los órdenes, nadie puede violentar la soberanía nacional sin recibir ninguna consecuencia».

«Estamos aquí como gesto de agradecimiento», explicaba una melillense. «No somos solo frontera de España, también lo somos de Europa y parece que se olvidan de que somos una contención». En torno a ella, la plaza se iba llenando de ciudadanos que aguardaban a Felipe VI y a Doña Letizia bajo la misma certeza de intentar que la los kilómetros con la Península no supongan un distanciamiento institucional.

En este territorio multicultural y de una españolidad bravía y rabiante, creen y saben, por experiencia, que los grandes flujos migratorios -el más reciente el del pasado 31 de julio en Ceuta- son el arma arrojadiza del régimen marroquí cuando no se cumplen sus caprichosas exigencias en materia de soberanía territorial y relaciones diplomáticas. «Hasan II también tuvo sus cosas, al igual que Mohamed VI, pero lo peor vendrá con su hijo», dice otra melillense, «nunca sabremos la verdad sobre todo lo que pasa con Marruecos pero lo que tenemos claro aquí es que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es un traidor».

Hermanados con sus vecinos rifeños -muchos melillenses de origen magrebí proceden de esta zona de actitud subversiva y que no reconoce la dinastía alauí- no dudaron en minutos previos a la llegada de los Reyes en poner en el punto de mira al monarca marroquí. «Escucha Mohamed: ¡que viva España, eh!» cantaban al unísono varios grupos desde la plaza de España.

Faltaban pocos minutos para las doce cuando apareció la delegada del Gobierno, Sabrina Moh. Su presencia provocó una reacción inmediata. Los silbidos atravesaron la plaza y, enseguida, comenzaron los gritos de «¡Fuera!».

Cuando Felipe VI y Letizia bajaron del coche, la espera se deshizo de golpe. Los niños, que hasta ese momento habían tenido que conformarse con mirar entre los cuerpos de los adultos, acabaron encaramados a los hombros de sus padres. La gente se apretó contra las vallas, estiró los brazos, levantó las manos y buscó, entre la multitud y los saludos, la posibilidad de un instante de reconocimiento.Algunos querían estrechar una mano; otros, conseguir una mirada. También hubo quienes llevaron portadas de la revista ¡Hola! con informaciones sobre la Familia Real.

Durante cerca de treinta minutos, Felipe VI y Doña Letizia recibieron el baño de masas que la ciudad llevaba años esperando. Las voces se atropellaban, los brazos no dejaban de levantarse y los más pequeños intentaban abrirse paso en primera fila.

Después, acompañados por la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, y el presidente autonómico, Juan José Imbroda, los Reyes salieron al balcón del Ayuntamiento. Un ensordecedor y continuo «yo soy español» les insuflaba el cariño del pueblo melillense, algo que Felipe VI recogía para si llevándose la mano al pecho como signo de agradecimiento.

Publicidad