Redaccion, 2 de septiembre.- Las tormentas eléctricas elevan el riesgo de muerte en distintas regiones de México cada temporada de lluvias. Aunque los relámpagos suelen observarse como un fenómeno llamativo, las descargas atmosféricas representan una amenaza para quienes permanecen expuestos al aire libre.
El peligro no se distribuye de manera uniforme, ya que las condiciones del territorio, la actividad meteorológica y las desigualdades sociales determinan qué comunidades enfrentan una mayor posibilidad de sufrir consecuencias fatales durante una tormenta.
Entre 1998 y 2021, las descargas eléctricas causaron 2.470 muertes en México, según datos de la Secretaría de Salud retomados por investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). El registro expone un problema que recibe menos atención pública que otros fenómenos naturales.
El estudio Mapping Lightning Risk in Mexico: Integrating Natural Hazard and Social Vulnerability, elaborado por Alejandro Jaramillo Moreno y Christian Domínguez Sarmiento, del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, elaboró el primer mapa nacional que combina la frecuencia de rayos con la vulnerabilidad social.
La investigación plantea que un trueno no implica el mismo riesgo para toda la población, ya que la falta de infraestructura, de información preventiva y de atención médica cercana aumenta la exposición de determinados sectores.
En el país, las muertes por rayos se concentran donde coinciden tormentas frecuentes y comunidades con menor capacidad de resguardo. Las personas que trabajan en actividades rurales, viven en viviendas sin protección eléctrica o carecen de refugios seguros enfrentan mayores dificultades para evitar una descarga durante una jornada de lluvia.
México reúne condiciones propicias para las tormentas eléctricas, debido a su relieve montañoso, la humedad y el calentamiento de la superficie que favorece la formación de nubes cumulonimbus, superando los 12 kilómetros de altura.
El Estado de México reúne el mayor número de muertes registradas por rayos en el país. Detrás aparecen Oaxaca, Michoacán y Guerrero, entidades donde persisten áreas rurales expuestas a la actividad eléctrica atmosférica.
Dentro del territorio mexiquense, los municipios de Villa Victoria, San Felipe del Progreso, Ixtlahuaca y Toluca sobresalen por la coincidencia entre condiciones favorables para las tormentas y población en situación de vulnerabilidad.
En numerosas localidades, los trabajadores agrícolas y ganaderos deben continuar sus labores a cielo abierto aun cuando las nubes anuncian una tormenta, por lo que la precariedad económica puede impedir que una persona suspenda su jornada para buscar resguardo.








