“Cuando desmontemos el régimen criminal en Venezuela, Cuba y Nicaragua seguirán el mismo camino”: María Corina Machado

Lideresa reafirma en Múnich la urgencia de la transición democrática en Venezuela

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Múnich, Alemania, 14 feb.– Desde una ubicación no revelada en Estados Unidos, la líder opositora venezolana María Corina Machado participó este sábado de manera virtual en la Conferencia de Seguridad de Múnich, donde renovó su llamado a acelerar la transición democrática en Venezuela y adelantó que, una vez libre su país, Cuba y Nicaragua seguirán el mismo camino.

Machado subrayó que, tras casi tres décadas de represión y un éxodo masivo, la voluntad ciudadana sigue siendo el eje del cambio. Destacó la urgencia de reconstruir las instituciones frente al exilio forzado de dirigentes opositores y millones de venezolanos.

“Han sido 27 años de devastación brutal: no solo perdimos instituciones y recursos, también se destrozaron nuestras familias. Un tercio de la población ha sido obligada a huir. Ahora vivimos la mayor crisis migratoria del mundo”, afirmó. “Esto lo provocó un régimen criminal que destruyó el país y se apropió de su territorio”, agregó.

La presión internacional como factor clave

Machado enfatizó el papel fundamental de la presión internacional: “Durante años denunciamos y mostramos al mundo el nivel de crímenes cometidos en Venezuela”. Hizo especial referencia al apoyo de Estados Unidos durante el proceso: “Es el único país que ha arriesgado la vida de algunos de sus ciudadanos por la libertad de Venezuela. Estamos agradecidos porque lo ocurrido el tres de enero abrió el camino hacia la transición democrática”.

No obstante, insistió en que se requieren acciones concretas, no solo palabras, y convocó a otros países democráticos a participar en la liberación y reconstrucción de Venezuela, con énfasis en la transparencia y el fortalecimiento institucional.

Estrategia de transición y retorno de exiliados

Sobre su regreso al país, Machado aseguró: “Regresaré tan pronto como se cumplan los objetivos y acciones que tengo establecidos. Miles de dirigentes políticos y casi nueve millones de exiliados ansían volver, pero solo lo harán cuando exista certeza de un proceso democrático con garantías de libertad y oportunidades”.

Machado también explicó que desde el extranjero mantiene incidencia directa: “El pueblo venezolano decidió ser libre y arriesgarlo todo por un país democrático. Contamos con una red de ciudadanos organizada, con un millón de voluntarios listos para actuar cívicamente en la transición democrática”.

Justicia, reconstrucción y futuro político

Machado rechazó que la recuperación económica deba preceder la restitución de derechos: “Debemos abordar simultáneamente la crisis política, económica, humanitaria y de seguridad. No se puede hablar de transición si persiste la represión”. Valoró la liberación gradual de presos políticos: “Cuatrocientos ochenta han sido liberados y aún permanecen más de 800 en prisión. Esa energía no se puede detener”.

Sobre las elecciones y la legitimidad política, defendió al presidente electo Edmundo González: “Lo ocurrido el 28 de julio de 2024 fue un hito histórico. Ganamos no solo en las urnas, sino en la voluntad de las fuerzas armadas que protegieron el conteo. Esto legitima al gobierno de transición y a las próximas elecciones generales”.

En cuanto a relaciones internacionales, Machado destacó la necesidad de pasar de declaraciones a acciones efectivas, bloqueando flujos criminales utilizados para la represión, adoptando sanciones a los grupos represivos y recuperando activos robados, con especial atención a la transparencia en relaciones con China y la expulsión de regímenes extranjeros infiltrados.

Finalmente, la líder opositora hizo un llamado directo a la diáspora y juventud venezolana: “Para que la economía despierte necesitaremos que regresen nuestro talento y juventud. Millones ansían volver, pero solo lo harán si hay certeza de democracia y libertad”. Añadió que, una vez desmontado el régimen criminal en Venezuela, Cuba y Nicaragua seguirán el mismo camino, señalando el potencial regional de la transición democrática.

Machado concluyó que la justicia transicional debe fortalecer el sistema judicial, garantizar la verdad y reparar a las víctimas, buscando la reconciliación basada en la justicia y la verdad, sin venganza, e integrando incluso a quienes apoyaron al régimen.

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