Tumbler Ridge (Columbia Británica), 12 de febrero.– Un joven trans de 18 años identificada como Jesse Van Rootselaar es la responsable de uno de los tiroteos más mortales en la historia reciente de Columbia Británica, tras asesinar a miembros de su familia, abrir fuego contra estudiantes en la escuela secundaria de Tumbler Ridge y quitarse la vida cuando la policía se aproximaba al lugar. En total, nueve personas murieron en el ataque, mientras la comunidad de esta remota localidad canadiense permanece en estado de shock y duelo.
Según confirmó la Real Policía Montada de Canadá (RCMP), la tragedia comenzó el martes cuando la atacante presuntamente mató a su madre, de 39 años, y a su hermanastro, de 11, en la vivienda familiar que compartían en Tumbler Ridge, una comunidad de aproximadamente 2.700 habitantes en el noreste de la provincia.
Posteriormente, el joven se dirigió a la escuela secundaria local, donde abrió fuego de manera aparentemente aleatoria contra estudiantes y personal docente. Entre las víctimas fatales se encuentran cinco estudiantes —tres niñas de 12 años y dos varones de 12 y 13— así como una maestra de 39 años. Un cuerpo fue hallado en una escalera del edificio y otros en la biblioteca, de acuerdo con las autoridades.
La policía recibió la alerta de un tirador activo a la 1:20 p.m. y, en apenas dos minutos, agentes armados llegaron al centro educativo, donde debieron resguardarse para evitar los disparos. Cerca de 100 estudiantes fueron evacuados de urgencia, mientras helicópteros sobrevolaban la zona y las alarmas sonaban en el edificio. Videos difundidos en redes sociales muestran a adolescentes saliendo con las manos en alto entre montículos de nieve en el estacionamiento.
Cuando los oficiales ingresaron al plantel, encontraron a Van Rootselaar sin vida, con una herida autoinfligida. El subcomisario de la RCMP, Dwayne McDonald, afirmó que todo indica que actuó sola y que no existe evidencia de que conociera personalmente a las víctimas.
Una adolescente de 12 años, identificada como Maya Gebala, permanece hospitalizada en estado crítico. Su madre, Cia Edmonds, pidió oraciones a través de redes sociales y aseguró que su hija “necesita un milagro”. Otra joven de 19 años también fue trasladada en avión a un hospital en condición grave.
McDonald detalló que la agresora tenía antecedentes de intervenciones policiales relacionadas con su salud mental y que anteriormente había sido detenida bajo la Ley de Salud Mental provincial. También señaló que en el pasado se habían incautado armas en su domicilio conforme al Código Penal, aunque luego fueron devueltas a su propietario legal. Las autoridades recuperaron en la escena un arma larga y una pistola modificada, cuya procedencia y estatus legal continúan bajo investigación. La joven había tenido una licencia de armas que expiró en 2024 y no tenía armas registradas a su nombre al momento del ataque.
El impacto del tiroteo en Tumbler Ridge ha trascendido fronteras. El primer ministro de Canadá, Mark Carney, ordenó que las banderas ondeen a media asta durante siete días en edificios gubernamentales y en la Torre de la Paz en Ottawa. “Canadá está de luto con ustedes”, expresó. En Columbia Británica, el gobierno provincial declaró jornada oficial de duelo y canceló actos públicos, incluido el discurso del trono previsto para esta semana.
El primer ministro provincial, David Eby, participó en una vigilia con velas celebrada la noche del miércoles a una cuadra de la escuela. Con la voz entrecortada, describió cómo una de las niñas heridas había acudido a clases “llena de alegría y amor” pocas horas antes del ataque. El alcalde de Tumbler Ridge, Darryl Krakowka, alentó a los vecinos a expresar su dolor: “Está bien llorar. No es señal de debilidad, sino de fortaleza”.
Cientos de residentes se congregaron en la plaza central, donde colocaron flores y juguetes de peluche al pie de un árbol, mientras líderes religiosos ofrecían oraciones bajo temperaturas bajo cero. “En nuestro dolor, abracémonos más”, pidió uno de los pastores presentes.
La escuela permanece acordonada con cinta policial amarilla, mientras investigadores trabajan para esclarecer la cronología completa de los hechos y el origen de las armas utilizadas. Lo que comenzó como un día normal terminó con padres desesperados acudiendo al centro comunitario para confirmar si sus hijos seguían con vida.
“Es devastador”, dijo el pastor local Gerald Krauss, quien acompañó a familias hasta la madrugada. “Algunos encontraron a sus hijos… y otros no”.
La pequeña comunidad minera, que alguna vez prosperó con la industria del carbón, enfrenta ahora una de las tragedias más profundas de su historia, marcada por el dolor, las preguntas sin respuesta y un país entero en duelo ante un nuevo episodio de violencia armada en Canadá.



