Candidatos a liderar la CAQ proponen revivir el PEQ y desafían la postura de Legault sobre inmigración en Quebec

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Quebec, 12 de febrero.– La carrera por el liderazgo de la Coalición Avenir Québec (CAQ) ha abierto una fractura interna en torno a la política migratoria de la provincia, luego de que los aspirantes Christine Fréchette y Bernard Drainville propusieran restablecer de forma parcial el extinto Programa de Experiencia de Quebec (PEQ), en contraste con la postura firme del primer ministro saliente, François Legault, quien rechaza cualquier excepción.

Ambos candidatos, exministros del gobierno de Legault y con vínculos previos con el Partido Quebequense, compiten por suceder al mandatario tras su renuncia el mes pasado. Sus recientes declaraciones marcan un giro frente a la decisión oficial de cerrar el PEQ el 19 de noviembre de 2025 y sustituirlo por el Programa de Selección de Trabajadores Calificados (PSTQ) como única vía económica hacia la residencia permanente.

El PEQ permitía agilizar la residencia permanente para personas ya establecidas en la provincia, a través de dos modalidades: trabajadores extranjeros temporales y graduados de instituciones quebequenses. Su eliminación generó protestas en distintas ciudades, donde inmigrantes denunciaron haber quedado en una situación migratoria incierta.

Propuesta de transición de dos años

En una publicación en redes sociales, Fréchette aseguró que, de convertirse en primera ministra, restablecería el PEQ por un período transitorio de dos años para quienes residían en Quebec cuando el programa fue abolido. “Este período de transición proporcionará un camino justo y predecible para quienes ya están integrados aquí”, escribió.

La candidata también indicó que reduciría el número de invitaciones bajo el PSTQ en la misma proporción, con el fin de respetar los actuales umbrales de inmigración fijados por la provincia.

Por su parte, Drainville declaró en Radio-Canadá que los trabajadores cualificados en sectores clave como salud, educación, construcción y manufactura especializada —que vivían en Quebec antes del cierre del programa— deberían beneficiarse de un “derecho adquirido”.

“Si llevas dos años en Quebec, hablas francés a un nivel intermedio y trabajas en esos sectores, deberías tener un derecho adquirido. Deberíamos poder conservarte porque te necesitamos”, afirmó Drainville, subrayando que hasta ahora es el único candidato que ha adoptado públicamente esa postura.

Legault mantiene su rechazo

El primer ministro saliente reiteró esta semana que no contempla excepciones para solicitudes presentadas bajo el PEQ tras su eliminación. Legault argumentó que la provincia cuenta actualmente con unos 350.000 trabajadores extranjeros temporales y que debe tenerse en cuenta el declive del francés en Montreal.

“No podemos aceptar a todos los trabajadores extranjeros temporales en Quebec para que se conviertan en permanentes”, sostuvo.

El ministro de Inmigración, Jean-François Roberge, confirmó que las solicitudes presentadas antes de la suspensión del programa continuarán siendo procesadas, aunque ahora serán evaluadas bajo los criterios del PSTQ.

Alcaldes respaldan flexibilización

La discusión también ha generado reacciones en el ámbito municipal. La alcaldesa de Montreal, Soraya Martínez Ferrada, calificó como tranquilizadoras las propuestas de los candidatos y reiteró que la ciudad ha solicitado exenciones para inmigrantes ya establecidos.

“Lo que la gente quiere es quedarse aquí con la promesa que tenían al llegar”, afirmó ante la prensa.

En enero, Montreal instó formalmente al gobierno provincial a permitir que quienes ya vivían en Quebec pudieran presentar solicitudes bajo el programa eliminado.

El alcalde de la ciudad de Quebec, Bruno Marchand, celebró lo que describió como un enfoque pragmático por parte de Fréchette. “Proporcionaría un alivio rápido a quienes viven una situación insostenible y también ofrecería una respuesta inicial a las necesidades de las empresas que contribuyen a la vitalidad de sus comunidades”, señaló.

Desde la oposición, el diputado de Québec Solidaire, Guillaume Cliche-Rivard, afirmó que la postura del ministro Roberge lo ha dejado “más aislado que nunca” y pidió implementar exenciones para aliviar la incertidumbre que enfrentan miles de inmigrantes.

El debate sobre el futuro del PEQ en Quebec se ha convertido así en uno de los temas centrales de la contienda interna de la CAQ, con implicaciones directas para la política migratoria y el mercado laboral de la provincia en un contexto de escasez de mano de obra y tensiones lingüísticas.

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