Santa Clara, California, EE.UU., 9 feb.— La noche del Super Bowl LX confirmó una verdad tan antigua como vigente en la NFL: los campeonatos se ganan con defensas dominantes. Los Seattle Seahawks se proclamaron campeones tras imponerse con autoridad 29-13 a los New England Patriots, en un partido marcado por el control absoluto de la unidad defensiva dirigida por Mike Macdonald, que anuló por completo al joven mariscal Drake Maye.
Desde el primer cuarto, la defensa conocida como el “Dark Side” de Seattle impuso condiciones. Devon Witherspoon, Derick Hall, Byron Murphy y Uchenna Nwosu encabezaron una actuación asfixiante que desarmó el plan ofensivo de los Patriots, forzando errores, capturas constantes y pérdidas de balón decisivas. El resultado fue un Super Bowl inclinado desde lo táctico y lo físico, en el que Nueva Inglaterra nunca logró encontrar respuestas sostenidas.
En ofensiva, Sam Darnold no necesitó brillar para ser eficaz. El mariscal lanzó 19 de 38 pases para 202 yardas, con un envío de touchdown a AJ Barner, sin cometer pérdidas, respaldado por una defensa que le permitió jugar con calma y sin presión excesiva. Darnold se convirtió así en el primer quarterback de la clase del draft de 2018 en ganar un Super Bowl, superando a nombres como Josh Allen, Baker Mayfield y Lamar Jackson.
La gran figura de la noche fue Kenneth Walker III, quien corrió para 135 yardas y se llevó el premio MVP del Super Bowl, convirtiéndose en el primer corredor en recibir esta distinción desde Terrell Davis, hace 28 años. Walker fue el eje del control del reloj y del desgaste progresivo de la defensa rival. A su aporte se sumaron los cinco goles de campo convertidos por Jason Myers, clave para ampliar diferencias y mantener la presión constante.
El momento que selló el partido llegó en el último cuarto, cuando Uchenna Nwosu interceptó un pase de Maye tras un golpe oportuno de Witherspoon al brazo del quarterback, devolviendo el balón 45 yardas para touchdown. Fue el broche perfecto para una actuación defensiva demoledora.
“Es una sensación única. Este grupo cree el uno en el otro y en su entrenador. Pasamos por mucho, pero nunca dejamos de creer”, declaró Witherspoon tras el encuentro, reflejando el espíritu de una defensa que fue el verdadero motor del campeonato.
Los números explican la diferencia: Seattle capturó seis veces a Maye, con dos derribos cada uno de Hall y Murphy, y forzó pérdidas clave. La captura con balón suelto de Hall a finales del tercer cuarto abrió el camino para el pase de anotación de Darnold a Barner, que estiró la ventaja a 19-0 y dejó el partido prácticamente sentenciado.
Nueva Inglaterra, que llegaba con marca de 17-4, fue superada desde el inicio. Los Patriots despejaron el balón en ocho de sus primeras nueve series ofensivas, evidenciando la incapacidad para sostener ataques largos. Recién con el marcador adverso, Maye logró conectar un pase de touchdown de 35 yardas a Mack Hollins, pero cualquier intento de reacción fue neutralizado de inmediato por la defensa rival.
“Este partido no fue reflejo de nuestra temporada. Nos superaron en el entrenamiento y en el juego”, admitió el entrenador Mike Vrabel, visiblemente frustrado tras la derrota.
Maye, de apenas 23 años, tuvo destellos, pero pagó caro su inexperiencia ante la presión constante. Cerró el partido con una intercepción decisiva y otro pase arriesgado en triple cobertura que acabó en manos de Julian Love, frustrando cualquier esperanza de remontada. El pase final de touchdown a Rhamondre Stevenson, ya en tiempo intrascendente, solo maquilló el marcador.
Con esta victoria, los Seahawks levantan el segundo Trofeo Lombardi de su historia y confirman la apuesta por una identidad defensiva dominante. Para los Patriots, la derrota significa seguir esperando un séptimo título, que les habría permitido romper el empate histórico con los Pittsburgh Steelers como las franquicias más laureadas de la NFL.
La noche en Santa Clara dejó un mensaje claro: en la era de los ataques explosivos y los quarterbacks mediáticos, Seattle recordó que una defensa implacable sigue siendo el camino más seguro hacia la gloria.



