NUEVA YORK, 27 enero. — Al menos 34 personas murieron en Estados Unidos como consecuencia de la intensa tormenta invernal que durante la última semana azotó amplias zonas del país, según el recuento más reciente de autoridades estatales. Las muertes están vinculadas al frío extremo, accidentes de tráfico, caídas en estanques congelados y atropellamientos por quitanieves, en medio de uno de los episodios climáticos más severos de los últimos años.
En Nueva York, ocho personas fueron halladas sin vida en espacios exteriores, de acuerdo con el alcalde Zohran Mamdani. La portavoz municipal, Dora Pekec, precisó que no se ha confirmado aún la causa exacta de los fallecimientos, aunque todos los casos ocurrieron al aire libre, lo que apunta a una posible exposición prolongada a temperaturas extremas.
La tormenta, descrita por el Servicio Meteorológico Nacional como “monstruosa”, se extendió desde Texas y Arkansas hasta Nueva York y Massachusetts, cubriendo con nieve y hielo una franja de más de 2.000 kilómetros. El fenómeno provocó condiciones extremadamente peligrosas en carreteras, paralizó ciudades enteras y dejó sin energía eléctrica a vastas regiones del país. Hasta este martes, más de 550.000 clientes seguían sin suministro, principalmente en Tennessee, Mississippi y Kentucky.
En los estados del sur, tradicionalmente menos preparados para eventos de frío severo, miles de familias fueron evacuadas a refugios con calefacción. En Nashville, residentes relataron haber permanecido varios días aislados y sin electricidad. “Esto fue sin precedentes”, afirmó una vecina tras ser rescatada junto a su familia.
El gobernador de Kentucky, Andy Beshear, advirtió que permanecer a la intemperie durante apenas diez minutos podía provocar congelación o hipotermia. Entre las víctimas se cuentan tres niños en Texas que murieron tras caer en un estanque congelado, dos personas atropelladas por quitanieves en Massachusetts y Ohio, adolescentes fallecidos en accidentes de trineo en Arkansas y Texas, y una mujer encontrada sepultada bajo la nieve en Kansas.
Las autoridades han declarado estado de emergencia en al menos diez estados. En Nueva York, el sistema escolar fue cerrado tras acumulaciones de nieve de hasta 38 centímetros en algunos barrios, la mayor nevada en años. El frío extremo también obligó a suspender clases en universidades, como la de Mississippi, donde el campus permanecía cubierto de hielo.
El Servicio Meteorológico Nacional mantiene alertas de frío extremo desde Texas hasta Pensilvania y advierte que nuevas tormentas podrían llegar el próximo fin de semana. En el norte de Florida, las temperaturas podrían descender hasta -4 °C, mientras que la sensación térmica en otras regiones podría alcanzar los -29 °C.
Los apagones han agravado la emergencia. En Mississippi, el gobernador Tate Reeves informó de daños severos en al menos 14 viviendas y 20 carreteras públicas, tras la peor tormenta de hielo desde 1994. Las cuadrillas trabajan para restablecer el servicio eléctrico, aunque las autoridades advierten que la recuperación total podría tardar varios días.
El impacto ha sido especialmente duro para las personas sin refugio. En Nashville, familias pasaron la noche envueltas en mantas dentro de viviendas sin calefacción, mientras los equipos de rescate y emergencia permanecen en alerta máxima. Las autoridades insisten en evitar desplazamientos y buscar refugio ante el riesgo persistente de nuevas olas de frío y nevadas.



