Berlín, 27 dic.- Rusia lanzó duros ataques contra Kiev y contra regiones del noreste y sur de Ucrania, causando al menos un muerto y 19 heridos, en un nuevo episodio de escalada bélica que coincide con la expectativa generada por el próximo encuentro entre el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump. El alcalde de Kiev, Vitali Klichkó, confirmó la muerte de una mujer y al menos 19 personas heridas en la capital, mientras que en otras regiones se reportaron incendios y explosiones tras los bombardeos.

Los ataques rusos incluyeron drones y misiles, entre ellos misiles hipersónicos Kinschal, y tuvieron como objetivo infraestructuras energéticas, según informaron medios ucranianos. Como consecuencia, 2.600 edificios de apartamentos en Kiev se quedaron sin calefacción, afectando a unos 320.000 hogares, en momentos en que las temperaturas rondan los cero grados.

Ante la intensificación de los ataques, Polonia cerró dos aeropuertos en el noreste del país y desplegó aviones militares para vigilar su espacio aéreo, en una señal del impacto regional del conflicto.

La nueva ofensiva rusa se produce mientras crece la atención internacional por el anunciado encuentro entre Trump y Zelenski, considerado clave en las actuales negociaciones de paz. No obstante, el plan de 20 puntos presentado por el presidente ucraniano en Navidad fue rechazado por Moscú. Zelenski mantiene su exigencia de un control total del Donbás y rechaza la presencia de tropas europeas o estadounidenses como parte de las garantías de seguridad.

Este viernes, el mandatario ucraniano anunció que viajará a Florida para reunirse con Trump el próximo domingo, con el objetivo de debatir el borrador del plan de paz, las garantías de seguridad bilaterales y un posible acuerdo económico con Washington. «El plan está listo en un 90 %, nuestra tarea es garantizar que esté al 100 %», afirmó Zelenski, reconociendo que aún quedan abiertos temas sensibles como las concesiones territoriales.

En paralelo, un hombre murió en la región rusa de Kursk tras un ataque con un dron ucraniano que lanzó explosivos sobre un edificio residencial en la aldea de Urusy, situada a apenas cinco kilómetros de la frontera con Ucrania. Las autoridades rusas no precisaron si la víctima era civil o militar.

El Ministerio de Defensa ruso informó inicialmente del derribo de siete drones en el sur del país, pero autoridades locales reportaron una mayor actividad. Entre las 13:00 y las 15:00 hora de Moscú, los sistemas antiaéreos destruyeron 36 drones ucranianos sobre la región de Briansk, fronteriza con Ucrania, mientras que en la jornada anterior se informó del derribo de 77 drones.

Desde España, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, denunció los «ataques masivos» de Rusia contra Ucrania y reafirmó que España «seguirá apoyando a Ucrania» para lograr una «paz justa y duradera». En un mensaje en X, subrayó que los bombardeos contra instalaciones energéticas y zonas residenciales han dejado sin electricidad y calefacción a gran parte de Kiev y otras áreas del país, agravando el sufrimiento de la población civil y constituyendo violaciones del Derecho Internacional.

Por su parte, Zelenski reiteró la necesidad de garantías de seguridad sólidas para avanzar hacia un acuerdo con Moscú y advirtió que, en las actuales condiciones de guerra, no es posible celebrar elecciones ni un referéndum sobre cuestiones territoriales. «No contamos con suficientes sistemas de defensa aérea adicionales. Necesitamos un suministro sistemático de sistemas y misiles», concluyó el presidente ucraniano, alertando de que Rusia intensifica sus ataques con drones y misiles.

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